#ImNoAngel y tú tampoco: nuestros traseros han desafiado la operación bikini un año más

000000¿Creéis que puede haber algo peor que ponerse el bikini llegado el momento en esos principios de verano cuando los colores de la piel hacen un flaco favor a casi todas? ¿Creeis que no hay nada peor? Pues, queridas, como todo en la vida cuando creemos que no puede haber nada peor siempre lo hay y este asunto no iba a ser una excepción: cuando te quitas precisamente el bikini y termina el verano. Como lo oís: es peor quitarse el bikini que ponérselo porque es cuando nuestra cabeza -será por los calentones al sol- cree (pero, vamos, que lo cree firmemente) que haciendo dieta y ejercicio el próximo verano podremos ser una Victoria Secret con un body perfect y olé. Así, tal como suena. Lo creemos y punto. Nos animamos, nos aplaudimos, nos regodeamos en la idea de que podremos, que quedan muchos meses por delante, que vamos a ir a Spinning, a Body pump, a Crossfit, Combo, TRX, Hits que nos lleven al metabolic effect, el Piloxing y yo que sé que más que nos suena todo a gloria bendita mientras compramos de manera impulsiva mallas de todos los colores flúor imaginables, zapatillas a juego, calcetines microfibra y accesorios que, en serio, son peores que un bikini en algunos casos … Nos vestimos de running por las mañanas. Nos vestimos así porque sí, sin más… porque tenemos el propósito de correr y punto, aunque luego no lo hagamos…

 

ee6f47c4affcf29fa01d5d6c8b6b9803Es así como de repente estamos en nuestra operación… Empezamos de a poquito o de a muchito. Lo imaginamos, lo vemos, lo sentimos, nos venimos arriba hasta que de repente: puff, estamos de lleno en nuestra operación que ya no es bikini… No, ya no es la operación bikini de toda la vida -la que consistía en matarnos de hambre-. No, ahora estamos en algo más complejo; estamos en la operación ‘yo quiero ser un ángel’, uno de esos de los de Victoria Secret… ¡Qué coño! Ya no es que queramos ser un ángel: es que lo somos, lo que pasa es que nos hemos abandonado un poquito. Cuando ésto se siente o se piensa suele ser enero en los casos leves, septiembre en los casos más graves. Y digo más graves porque las que creen ser ángeles en septiembre tienen más meses por delante para lo operación que suele terminar siendo un estrepitoso fracaso a mediados de año, cuando uno descubre que la dieta del trigo, la otra, la que tiene nombre de actor, la de las proteinas, las monodietas, la del sirope sin tortitas de por medio, la del yogurt o la de la sopa de cebolla no hay un dios que las soporte, salvo esta tía que siempre está delgada y que asegura hacerla… Esa misma que parece que está llevando mejor que nosotras esa operación ‘yo soy un ángel’ cuando pasadas las Navidades la nuestra ha pasado ha denominarse ‘estoy viviendo un drama’. Las copas, las cenas, las tentaciones nos han llevado a engordar -propósito que dista mucho del verbo adelgazar- y a endurecer las medidas en enero cuando incluso empezamos a dar clases de inglés para poder tener algo de idea de la actividad que vamos a realizar en esos extraños edificios llamados gimnasios. b8fc6635548ce2cf27ae14e22a0b3b8e

Llega enero y la cosa se pone cruda, muy cruda. Queremos seguir siendo un ángel más que nunca, el tiempo apremia, las palabras bikinis o destape suenan como la banda sonora de una peli de terror; es el tiempo del ahora o nunca que precede al peor de todos: la primavera. La maldita primavera que demuestra otra vez, tras las vacaciones de Semana Santa, que hay que darse prisa, que lo de comer de todo en pequeñas cantidades no vale; la maldita primavera cuando te pones hasta las trancas de agua a todas horas, de brócoli por las noches, de fruta a media mañana o media hora antes de las comidas. La maldita primavera cuando la báscula es lo primero que ves por las mañanas, cuando los gases de las coles de bruselas no te dejan vivir… La operación drama ya deja entrever el desenlace que no es otro que el crossfit ya nos parece una mierda, estamos hartas de pasar hambre, nos da igual si nuestro trasero tiene las mismas dimensiones que el verano anterior… cuando le dan por culo a los bikinis y nos empiezan a encantar los bañadores, cuando -para colmo- Vicky Martín Berrocal saca una línea de ropa para mujeres con curvas ideal y cuando -et voilá- viene este año y ponen en marcha la campaña de la firma Lane Bryant que incluye modelos de tallas grandes posando en ropa interior frente a la cámara del fotógrafo Cass Bird. Imágenes en blanco y negro de mujeres bellas y sexys que alardean se esas curvas generosas de cuerpos que incluso pesan 90 kilos.

8a06f36d59c015da834309e09f4fc98d¡Qué bien nos ha venido Lane Bryant este año! Nos viene que ni al pelo… Nos viene incluso mejor que el invento de Mercadona que nos ahorro cortar cebollas, pimientos o ajos, gracias a las bolsas congeladas de estas verduras troceadas. Nos viene como nunca. A la mierda el brocoli, que yo tampoco quiero ser un ángel -ignorando claro que las fotos de estas bellísimas mujeres están también retocadas con photoshop-. Que yo es que no quiero ser como Alessandra Ambrosio, qué asco de tía tan delgada, sin un ápice de grasa, con una piel de ensueño y unas piernas infinitas… Que no, que yo quiero tener sobrepeso, que mola y mola mucho con esa ropita interior de Bryant, que aquello del fitness se me ha pasado y para cuando una ya incluso dice ‘yo no quiero ser un ángel’… Para cuando se nos olvida lo que pensamos en septiembre… Que no, que yo no quiero… que yo paso de vestirme de astronauta por las mañanas para hacer ejercicios que no se ni pronunciar. Un nuevo movimiento que puede surgir en soledad o en compañía como si de una secta se tratara cuando la operación se ha estado llevando a cabo de manera grupal tras los míticos desayunos después de dejar a los niños en el colegio.

Para cuando ésto sucede, ha llegado junio: está claro. Momento en el que toca desnudarse, exhibirse en público, abanderar ese ‘que me quieran tal y como soy’ en los casos menos graves, cuando en los más extremos podemos ver quotes en los muros de las redes sociales tipo: ‘Vive de tal manera que cuando te levantes hasta el Diablo se estremezca y diga -‘madre mía, esta cabrona ya se ha levantado’.

Yo estoy todavía en abril, sigo cenando brocoli día sí y día no, por no hablar del pavo, aunque no quiero ser un ángel ni lo pretendo y como dijo Susan Sontag, no está mal ser bella, lo que está mal es la obligación de serlo. No olvidéis que la curva más bella es la sonrisa, que la belleza que atrae rara vez coincide con la que enamora y que como preguntó una vez Sabina: Se puede ser todo lo guapa que se quiera pero si el mundo fuera ciego ¿a cuánta gente crees que impresionarías?

#felizjueves #felizsemana

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