Las Cincuenta Estafas de Grey, un público imbécil y la crónica de un pubis falso

fifty_shades_of_grey_ver5Hoy nos tenemos que poner serios… Muy serios para hablar de un tema de candente actualidad y no es el ascenso en las encuestas de ese tío todo hortera que se llama Iglesias de apellido, veranea en Isla Margarita y no canta nada que no sea alguna letra incendiaria , por supuesto, canta-autor jodido, desdichado, despechado, que fuma seguro como un carretero y se bebe hasta el agua de los floreros; es decir, nos ponemos serios no para hablar de ese Iglesias que no tiene máquina de rayos UVA en casa y, of course, no ha oído hablar de esa letra que hablaba de una Manuela…

Nos ponemos serios, señores, para hablar de un tema que preocupa; que preocupa mucho, pero que nos quita el sueño. Nos ponemos serios para hablar de las Cincuenta Sombras de Grey. Pero nos ponemos serios no para cuestionar qué tal es eso de valorar a alguien que llega a casa, te ata, te fostia y te mete instrumentos hasta por los ojos… No, no vamos a cuestionar de qué clase de hombres se ha enamorado medio mundo femenino. No, se trata de un asunto de enjundia; de un asunto que ha requerido de investigación, de un equipo que nos hemos puesto manos a la obra para abordar un tema de consecuencias inauditas y no es otro -atentos, ojos abiertos- que del chocho de Anastasia Steele que en este caso es el de Dakota Johnson. Y sí he dicho chocho, aunque podía haber dicho pubis, pero ya me conocéis: al pan, pan y al vino, vino, teniendo en cuenta que la palabra viene en el diccionario definida como -atentos otra vez- altramuz, peladilla, confite…

cincuenta-sombras-de-greyEs decir, ponemos el tema sobre la mesa y resulta que lo primero que ha descubierto el equipo de investigación de www.antoniomequiere.com es que llevamos llamando chocho al chocho toda la vida, sin saber que realmente no es lo que pensábamos, sino una peladilla o un altramuz. Pues bien, como en nuestro equipo no tenemos ética y nuestra máxima es que una verdad no nos estropee un gran titular, nos adaptamos, crecemos, avanzamos y aprendemos; es por eso que decidimos dejar de llamar chocho al chocho y pasamos a denominarlo peladilla, lo que nos lleva a la premisa -tras corregir, porque somos gente profesional- que la peladilla de Anastasia Steele abre un frente sin parangón. Un frente sin precedentes después de que un miembro de este equipo fuera al cine a ver de qué se trata la película que bate records de taquilla -siendo, por supuesto el experto en cine, arte y otras cuestiones- y llegara a la redacción con tres grandes conclusiones, bueno cuatro, que cito de manera textual:

-Vaya mierda, no es porno, ni ná.

-Tengo que leerme el segundo libro porque la peli termina en el primero y no voy a esperar a que se hagan las secuelas en cine.

-El protagonista, yo pa mí que tiene una especie de parálisis facial porque tiene un ojo agachao.

-No veas cómo es el chocho, perdón la peladilla, de Dakota. Es un gato acostao, vamos.

Grey´No puedes hablar en serio, ¿Tu te fijaste bien? Eso no puede ser´. ´Que sí, que sí… que te lo digo yo. No veas la tía que no se depila. No veas que yo alucinando, que vaya tela con lo que tenía Dakota en la peladilla´ y así hasta que alguien -la más lista del equipo, como no- llegó a la conclusión que una película, libro e historia que ha creado tal corriente sexual en el mundo no puede más que suponer que ahora no todos los hombres piensen que queremos azotitos en el trasero, sino que todas querrán tener un gatito dormidito en su peladillita (Papá, créeme que trato de abordar el asunto de la mejor manera que sé. Imagino que tú y Conejero estáis con los ojos como platos, pero en serio, ha sido un tema periodístico de investigación que cualquier periodista serio habría querido abordar)…

Volviendo al tema que puede parecer baladí: todas quieren un gatito acostadito o dormidito. Una afirmación que puede parecer tonta y ante la que más de uno dirá: ¿Cuál es el problema?

1006094_50sombras_foto610x342¿Qué cuál es problema? Que…, ¿qué cuál es el problema? Yo os lo diré: que la mayoría optaron por las ingles brasileñas, que era lo que se llevaba mientras Laser 2000, Nomásvello, Aquíacabamosconlospelos, Chochosalras S.L, Caminito S.A, Centros Único y demás se han puesto las botas y hasta han cotizado en bolsa poniendo a punto las peladillas de medio mundo. ¿Y ahora qué? Que viene Dakota, la niñata, y nos echa por tierra nuestra moda, nuestras depilaciones y lo que es peor: genera expectativas. ¿Qué expectativas? Pues las de quien aún no han pagado los plazos y no se han hecho todas las sesiones de Luces Pulsadas, Rayos X, Utrasonidos Jiguiles o Láseres Atómicos. Pobres infelices que aún piensan que si paran los tratamientos estarán a tiempo de llegar a volver a tener un gatito. Pobres infelices que no saben que el gato tendrá calvas. Calvas, lo que oís.

Pero tranquilas todas vosotras que soñáis con un Grey. Nos hemos puesto las pilas y hemos descubierto que el gatito en realidad era falso de la misma manera que para grabar la escena más hot de la película no se utilizó a una doble como se ha dicho. La buena de Dakota usó una ropa especial íntima que le tapaba el pubis y lo que se ve en el film fue retocado y puesto de manera digital durante el montaje de la película que hasta el momento ha sido el segundo estreno en EEUU más taquillero del año, mientras en España sigue arrasando rozando los veinte millones de euros de recaudación en taquilla.

un verdaderoDejando ya la broma fácil y saliendo del personaje que anda por este www.antoniomequiere.com vestida de frivolidad a veces o muchas veces, vuelvo a los datos de una trilogía -de E.L. James-, que ha producido más de 145 millones de dólares en ingresos a la editorial Cornerstone Publishing., convirtiendo a la autora de la trilogía -que en España salió a la venta en junio de 2011 y según la revista Times, en una de las ‘100 personas más influyentes del año’ en EEUU. Una máquina de hacer dinero y un fenómeno literario impresionante sin poner en duda ni a la trilogía, ni a su autora, por supuesto, que narra una historia sin más. Pongo en duda, con estos números en la mano, a todo ese público imbécil que encuentra en Grey -el protagonista- el patrón romántico de sus sueños. Yo yo no cuestiono los gustos sexuales descritos en la novela y que parece poner a medio mundo femenino -el otro medio aún creemos que las manos están para acariciar-; cuestiono a todas esas mujeres que se han vuelto locas con un personaje que encarna el prototipo de acosador y al propio abuso emocional, presente de manera continua en los tres libros de la saga.

Me vais a perdonar que os llame imbéciles (aleladas o escasas de razón), pero es lo que pienso y en este caso, lo siento, no nos vale esa frase de Groucho Marx que dice: ‘Esta es mi opinión; si no le gusta, tengo otra’ porque no tengo otra definición para quienes encuentran atractivo o atracción por un hombre controlador, abusivo, que elige hasta quién ha de depilar a su chica o quién tiene que ser su ginecólogo. No puedo tener otra opinión de quienes ignoran tal vez que la imposición, los actos abusivos reiterados y el posicionamiento en la novela y la película de la figura de la mujer como un objeto validando la violencia, reproduciendo los estereotipos, hace un flaco favor a la lucha contra una de las lacras de la sociedad a lo largo de la historia: la violencia de género. Parece mentira que a ciertas mujeres no les de vergüenza en pleno Siglo XXI no ser capaces de diferenciar entre placer y abuso y entre sentirse queridas y sentirse usadas.

Yo por mi parte, insisto: no juzgo el contenido de una novela o de tres que narra una historia, juzgo y muy mal a quienes en lugar de alzar la voz contra la violencia han encontrado en esta trilogía una historia de amor ideal. Me avergüenzo de todas vosotras, éstas últimas, y no seré yo la que participe de este circo a sabiendas de la cantidad de víctimas que el acoso y el abuso deja a diario en nuestro país y en el mundo entero y a sabiendas, también, de la lucha de muchas mujeres y hombres con el fin de parar una lacra social que jamás debe ni estar bien vista ni mucho menos justificada.

El amor debe dejar caricias y no cicatrices; el amor no debe doler jamás y tampoco tiene porqué ser perfecto, solo verdadero. No olvidéis que la violencia, según Bendetto Croce, no es fuerza sino debilidad que no podrá crear cosa alguna sino todo lo contrario: solo destruirá. Feliz jueves a todos; no os olvidéis de vivir que ya sabéis: la vida, solo dura lo que dura un beso… 

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