Hay algo peor que un ex novio borracho: una ex novia ebría, movil operativo y con batería hasta las trancas en mano

Image-1 (5)Amiga mía, princesa de un cuento infinito: No pasa nada, tesoro. No pasa nada, te lo digo yo. Eso nos ha pasado a todos. Todos alguna vez hemos bebido más de la cuenta y hemos hecho alguna tontería. Es más, me siento feliz de que te haya pasado porque así los que te rodeamos hemos podido comprobar que eres humana y que has dejado de ser la reina del control. Aunque sabemos que has empinado el codito más veces; es decir, que el otro día no fue tampoco un hecho aislado, pero a lo que vamos…

No te preocupes, hija. Si cualquiera que nos esté leyendo alguna vez se ha cogido una cogorza o varias, o multitud. Eso es normal. Que cogieras el móvil con el plomo fundido y no se te ocurriera nada mejor que llamar a tu ex novio, también es normal. No es lo más indicado, pero pasa. A todos nos pasan cosas de éstas. Viste algo que te conmovió, se te olvidó que él ya tiene un new love, te confundiste, no tuviste estas cosas en cuenta y zas: marcaste y vaya qué cosas, todos creíamos que habías borrado su número de la agenda para dejar de mirar sus estados de whatssaps hace ya unas semanas; pero vemos que no… bueno que no lo borraste, o bien lo hiciste y como te lo sabes de memoria, te hiciste trampas a tí misma. Pero insisto, no pasa nada… no te machaques, no te sientas mal…, si el no va a pensar nada salvo eso -que estabas como un piojo- y que te acordaste de él en la encarnación del gran clásico postruptura y marcaste su teléfono… ¿Lo marcaste hasta un total de cinco veces? ¿En serio?… Joder,…

Image-1 (6)Perdona, se me ha escapado. No pasa nada si fueron cinco, qué más dá. Pudieron ser ocho. Tienes que ver el lado positivo de las cosas. Todo pudo ser peor, créme. ¿Qué no te lo crees? Pues ya te lo digo yo. Pudo ser peor: podía habertelo cogido. Imaginate si te lo coge. Pues eso, da gracias porque todo se quedó en un susto, para él especialmente porque una loca -que es tu ex novia, en este caso tú- que llama a las tantas no puede producir más que eso: susto, acojone, miedo que te cagas. Pero para miedo, que se te pasará te lo digo yo, ese gran momento de cuando te levantas crees que has mandado los whatssaps que esperas no haber mandado y lo has hecho. Síiiiii, lo has hecho. Tarde para lamentarse: las peores sospechas se confirman pero como no los ha leido -los mensajes- crees, tonta de tí, que los puedes borrar y que estás a tiempo de no hacer el canelo de tu vida. Pero no, es una ilusión, se han enviado. Un send en toda regla tras pulsar el botón verde que incluso aquella noche hasta te pareció verde fluorescente.

Y si este momento os parece grande -el de la confirmación del enviado- más grande es cuando después de haber confirmado tus sospechas acerca de los mensajes sin sentido enviados sin sentido también a ese alguien que duerme junto a otra, que no eres tú, para pasar página cuando la única que no la ha pasado eres tú porque él sí lo hecho, ¿qué os parece si intuís que además de los whatssaps pudo producirse una llamada de voz? Pues imaginaros cuando esa llamada de voz no sólo la hizo, sino que la hizo, la hizo, la volvió a hacer y así hasta cinco veces… Lo peor, es que en ese momento no sólo llamó, es que le pareció una gran idea, la mejor idea de su vida, la idea etílica de las ideas entre todas la de la vida jamas…

Suena crudo, la verdad. Pero mira, para que te consueles te contaré que yo -que también he bebido más de la cuenta alguna vez- hice una vez algo peor, mucho peor… Me levanté y encontré un móvil que no era mío en la almohada de al lado de la mía. Es decir, en el lado izquierdo de mi cama y ¡Oh, Dios! ¡¡¿Oh, Dios?!! ¿Cómo que oh Dios?; ¡He robado un móvil! Para acto seguido pensar ¡Oh Dios, ¿qué has hecho?! ¿Hay alguien aparejado a ese movil que no sabes de quién es em tu casa en alguna parte en este momento y está aquí su móvil? ¿Dónde está? Pensamientos que duraron una fracción de segundo -el mismo tiempo que tardé en despertarme del todo- pasando de la peor de las angustias a las más placentera de las paces cuando la opción de que el móvil va acompañado de un ser quedó descartada y decidí que robar un móvil era la mejor de todas las opciones… Image-1 (9)

Pues bien, una vez que asumí haber delinquido la noche anterior, me dí cuenta de que el mío -mi móvil- estaba sin batería. Me levanté, busqué un cargador por cielo y tierra para finalmente usar el presunto móvil robado para dos cosas: la primera para poner la alarma que no podía poner en el mío y la segunda, para autollamarme porque entre unas cosas y otras había puesto el móvil en un sitio que no recordaba. Puesta la alarma y la autollamada, previo reconocimiento del presunto robo, miré las últimas llamadas con el fin de identificar al propietario de ese Samsun Galaxi que no era mío.

Image-1 (8)Un inacuto, porque no tenía clave de bloqueo, pero una suerte para mí que pude levantarme en hora al día siguiente cuando a las diez de la mañana recibí un whatssap que decía: ‘Creo que te llevaste mi móvil en el bolso. Te lo dí para que me lo guardaras y creo que puede que lo tengas tú, dime que es así y que no lo he perdido, please’. Olé, mi amiga iba tan borracha como yo. Nuestra suerte es que yo me llevé su móvil, no pudo llamar a su exnovio como hiciste tú y yo me quedé sin batería y por consiguiente no pude llamar a mi Leni tampoco. Fin de la historia y es aquí donde os tengo que decir a las remilgadas que venís a mi blog- y al de todas las tías que beben o bebemos, que no somos perfectas porque es un coñazo serlo todo el tiempo, que no somos políticamente correctas todo el tiempo tampoco porque es agotador y que vivimos la vida como nos da la gana (que no es poco, aunque eso sí: no hacemos pis en la bañera nunca jamás, de los jamases y bajo ningún concepto)- que no pongáis cara de qué asquito, qué repulsión… Que todos sabemos que también os las bebéis dobladas, que empináis el codo a lo grande y que sois un pelmazo de tías que alguna vez también habéis llamado a vuestros ex novios para darles el coñazo a las tres de la mañana… El Moet tiene alcohol, queridas… tanto como el vulgar brugal!

Os adelanto a todos y a tí mi princess que no hay que preocuparse tras este episodio que huele que apesta, que nos hemos puesto a trabajar para poner los medios -todos- para evitar que nunca, never, jamás en la vida vuelvas a marcar ese número de teléfono sin necesidad de someterte a descargas eléctricas. En exclusiva, aquí en www.antoniomequiere.com los remedios para evitar que estas cosas nos vuelvan a pasar… To be continued

Feliz martes y una canción que sé que te gusta…

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