Galletas de jengibre, luces imposibles, la risa de un niño y una carta pegada a una nevera

Image-1 (18)Día nueve de Diciembre, saldo: quiero que acaben las Navidades y que acaben ya. Tarde de luces led sobre cableado del grosor de una maroma mercante, ganas locas de pedir la cuenta, de no llegar al techo ni subida a una escalera, de órdenes tajantes de colocar ese cableado con simetría perfecta sobre escaparate, de dos mujeres con tijeras e hilo de pescar en mano y una complejo y extenso surtido de improperios por no hablar de la inoportuna orden que ha coincidido con la elección del legging más apretado que creo que nunca me he puesto y una barra de labios roja intensa e imborrable que ponía en peligro además la indumentaria de los maniquies. Genial. Image-1 (9)

Día casi diez de diciembre, saldo: las luces lucieron anoche por fín, colocadas de la peor manera inimaginable jamás y sin el más mínimo ápice de la simetría exigida por no hablar de que ese lucieron fue un decir; lucieron poco debido creo a una chincheta clavada donde no debía. Dia diez si contamos que ya ha amanecido: Ya ha pasado la crisis de las luces o no, eso lo sabremos más tarde, el espíritu navideño ha vuelto sobre todo después de leer una carta pegada en mi nevera, escrita por el trazo de alguien que no debe medir más de un metro veinte. Ese apostillamiento de ‘es lo que más quiero’ al lado de un deseo me ha recordado que ellos se merecen todas las luces del mundo y un gran esfuerzo. Seguramente cuando mida bastante más que ahora y cuando llegue Navidad recuerde las luces de su madre, el árbol que solíamos poner y la sorpresa a la mañana siguiente cuando ese ‘lo que más quiero’ se convirtió en realidad. ¿Y por qué no? Hagamos su sueño realidad, un millón de galletas de jengibre y montemos un bonito árbol… Me he hecho mayor, será eso, y a veces se me olvida que el mundo no debe girar entorno a mí, sino entorno a quien aún está por descubrir el mundo, a quien tiene una sonrisa tan fresca que alienta sin llegar a cortar.

Image-1 (15)El mundo nunca debió girar entorno a mí, sino entorno a tí. Hagamos pues esas galletas y tus sueños realidad para que así no solo recuerdes mi olor cuando estas lejos, sino muchas otras cosas. Porque hoy me he dado cuenta de que pronto llegará tu primera gran desilusión -me quedan pocas navidades como éstas- pronto tu mano será más grande que la mía, pronto no querrás que te coja en brazos por las mañanas o que te agarre la mano de camino al cole. Pronto dejarás de ser un niño para ser un hombre y todo el tiempo que haya perdido no podré recuperarlo jamás y se que ese tiempo sí que me va a pesar de veras…

Ingredientes para las galletas de jengibre que todas las madres deberíamos hacer a nuestros hijos:

  • 1 taza de mantequilla, suavizada (aprox. 227 g)

  • 1 taza de azúcar (200 g)

  • 1 taza de melaza o miel de caña (335 g)

  • 1 huevo

  • 4 tazas tamizadas de harina de trigo (1 taza=aprox 130g)

  • 1 cucharadita de sal

  • 1 1/2 cucharadita de levadura en polvo

  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio

  • 1 cucharadita de canela en polvo

  • 2 cucharadita de clavo de olor molido

  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo

  • 1 cucharadita de nuez moscada molida

Image-1 (16)En el cuenco de una batidora, batir la mantequilla y el azúcar hasta que quede suave. Añadir la miel y el huevo. En otro bol, mezclar bien la harina, sal, levadura o polvo de hornear, el bicarbonato, la canela, el clavo, el jengibre y la nuez moscada, y luego combinar con la mezcla de la miel hasta que esté suave. Cubrir y refrigerar por lo menos una hora. Precalentar el horno a 180ºC y colocar papel de horno en la bandeja. Coger la masa de la nevera y extenderla en una superficie ligeramente enharinada hasta obtener 1/2 centímetro de espesor. Cortar en las formas deseadas con cortadores de galletas. ¡Cuántos más cortadores diferentes uséis más divertidas os quedarán las galletas!

Colocar las galletas en la bandeja y hornear durante unos 10 minutos en el horno precalentado, hasta que estén doradas. Dejar enfriar durante 10 minutos en la bandeja y terminar de enfriar en la rejilla. Una vez frías, decorar a gusto. Image-1 (12)

Mañana prometo llenar todo de harina, poner canciones navideñas y enseñar a mi hijo a decorar galletas de todas las formas imaginables que conozco, que creedme son muchas, Vamos a tratar de capturar ese tiempo que está avocado a marcharse de manera inevitable convirtiéndolo en algo especial que nunca nos llegaremos a comer pero que estarán hechas de las risas de un niño que un día será un hombre. Trataré de que nunca me olvide y que cuando esté a punto de hacerlo, haga lo mismo con sus hijos y con los hijos de sus hijos que escribirán esas cartas que yo un día no leeré.

Yo me hice mayor también, mis manos también fueron más grandes que las tuyas o más o menos, dejé de querer que me cogieras por las mañanas pero recuerdo siempre tu olor cuando nos estás que es mucho tiempo, Tu olor y tus fuegos encendidos y los miles de sueños que hiciste que se hicieran realidad y nuestras discusiones también en nuestra cocina por la mañana temprano -que es la hora creo que mejor se nos dá- pero aún estás aquí para leer esas cartas que ya son de los hijos de tus hijos; pronto estarás aquí y cuando llegues habremos sido nosotros los que te hayamos puesto ese árbol que deberíamos haber tirado hace años, las luces en tus balcones y te habremos llenado la casa de galletas de mil colores….

Y es que si hemos hecho bien una cosa fue conseguirlo, porque lo hemos conseguido creeme….

¿Te acuerdas aún de mí, llenando de colores un papel? Yo también quiero un ‘lo que más quiero’…

La canción es para ti, Elena. Una de tus canciones de Navidad. Cuentas conmigo y con mis galletas y si no te gustan tus Navidades, puedes venirte a las mías… Luego la ponemos y la cantamos a pulmón mientras volvemos a poner luces… nanana, lala, nanino, naninonaaaa!!! ;)) feliz miércoles o el día que quiera que sea a todos!!!

 

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