Dime que hará tu noviete durante tu cena de empresa y te diré con quien te la estás jugando

Image-1 (3)Maravillosa navidad sin copos de nieve, pero con luces, regalos, familia, los que vienen de lejos, las cenas con amigos, las reuniones infinitas, la cena de empresa y alguna bronca que otra. Y es que no se qué es lo que tiene la Navidad pero pasa como con las ferias y fiestas: a veces es mal momento para las parejas. Tal vez se deba al efecto de las burbujas o a las consecuencias que tienen determinadas salidas o citas obligadas anuales.

Pero que no cunda el pánico, esto es un clásico y seguramente la mayoría de las parejas sobrevivirán a este final de año y sino, pues siempre podremos compensar con las que surjan nuevas porque una cosa está clara: no hay oportunidades desperdiciadas porque siempre habrá alguien que quiera lo que tú no has querido…

Bienvenidos, bien hallados, es lunes, nos dejamos llevar por los ambientes navideños a golpes de led y para abrir boca nada de empaquetamientos chulos para los regalos. No, un poco de cruda realidad que nos entreteniente más y mejor. Así es que pasad, sentaos y poneos cómodas que vamos a averiguar con quien te la estás jugando dependiendo de cuál sea el plan alternativo de tu contrincante durante tus salidas navideñas.

Image-1 (7)Llega la hora de decir en casa que se ha fijado la fecha para la cena de empresa a la que vas sin acompañante. Pensamos qué nos ponemos -arreglá pero informal y absolutamente nada sexy porque no es la ocasión-, llegamos a casa y decimos ese: ‘el día nueve tengo la cena de empresa’.

Cara de estar escuchando cualquier otra cosa, un ‘no importa lo que te pongas, estarás guapisima igual’ y no se habla más del asunto. Llega el día. Os arregláis mientras él hace su cena, salís por la puerta previo besito y un ‘pasatelo muy bien’ sin olvidar un ‘llámame cuando quieras que te recoja’ porque está claro que esa noche se bebe y conducir no es lo más recomendable. Y sí, el marido soft o el comúnmente denominado marido domao, va a buscarte y no con condiciones. Te va a buscar a la hora que sea en plena madrugada cuando tu le llamas, te vuelve a besar con una sonrisa, te lleva a casa, te pregunta cómo te lo has pasado y al día siguiente, mientras duermes las copas, te prepara el desayuno. Estamos ante un prototipo que existe y que tiene una variante: el soft hijo puta

Esta variedad es minoritaria pero es genial siempre que no te toque uno en casa, porque se prepara la cena mientras te arreglas, dice ese ‘pásatelo muy bien’, dice también ‘llámame cuando quieras que te recoja’ y un ‘pasatelo muy bien‘ peroooooo cuando sales por la puerta, lejos de quedarse en casa viendo pelis o una wii con los amigotes se viste, se perfuma, tira de agenda, la M es una gran letra, se bebe más copas que tú y cuando llega la hora de la llamada, está roncando en casa y está vez lo que está durmiendo es la mona; al día siguiente eres tú la que tiene que llevarle el desayuno sin saber que él piso asfalto en tu ausencia y quemó coderas en las barras más diversas.Image-1 (6)

Tenemos al marido metrosexual que actuará dependiendo cuál de sus lados -el femenino o el másculino- esté ese día al alza. Si es el masculino, saldrá también en un plan alternativo basado en salir a enseñar palmito, a ceñir pechito, a que las nenis miren lo guapete que es, a que alguna se derrita con esa camisita a punto de estallar, unas risas con amigos y pa casita, que tanto gym y pollo a la plancha es lo que tiene: mucho tonteo, probablemente incluso a través de las redes y subido a la estática, pero nada de concreciones porque desde luego atletas sexuales no son los que están en esta categoría. Y no lo digo yo, lo dicen los médicos, en serio. Si es el lado femenino el que está en alza, menos problemas aún o sí, según se mire: se quedan en casita, se hacen la manicura, aprovechan para usar tus cremas, un tonteo vía whatssap (esto no varía), un poco de arroz hervido y a dormir. Cuando llegas, no problems…

El macho ibérico grado bajo. Comienza el baile. Estamos ante un prototipo al que ya de entrada le sienta mal esa cena de empresa, pero se lo calla. Te imagina ligando, tonteando, que te entran, que esto y que lo otro. Se van calentando desde el día de la noticia hasta el día de la cena, pero disimulan. Llega el día y dicen con la boca chica ‘estás muy guapa’ y un ‘pásatelo muy bien’. Como alternativa a tu cena, este prototipo saldrá con amigotes, beberá algo de alcohol, mirará el reloj dos veces y no te mandará ningún mensaje a lo largo de la noche, porque se estará tragando un inexplicable orgullo junto con su cerveza. Esa noche será distinta a las salidas habituales, porque son habituales sin tí. Se lo estará pasando bien pero -jope-no tanto- porque como jode que no estés en casita en su ausencia.

Image-1 (5)El macho ibértico medio. Este no se anda con tonterías. Le sienta mal y se cabrea porque la tortilla no está en su punto o porque el mantel tiene una mancha, pero de la cena ni mú. No reconocería que le ha sentado mal de la misma manera que nadie, salvo Mercedes Milá, reconoce haber hecho pis en la bañera nunca, ni una sola vez, ni por mucho frío que hiciera. No, no dirá nada pero permanecerá cabreado desde el auncio hasta un mes después de la cena, incluidas las Navidades. Y et Voilá, aquí está la diferencia entre el macho ibérico medio y el agudo: en que el primero irá a cenar con tu madre pese a todo y el segundo te tendrá en vilo todas las fiestas para al final dejarte sóla cenando con tu madre en Nochebuena porque le ha venido que te cagas el tema de la cena de Navidad. Esa es la verdad.

En ambos casos, los machotes ibericotes saldrán tal y como salgas por la puerta no sin antes pronunciar un ‘como tu sales…, no esperarás que me quede en casa, ¿no?’ Y claro, la susodicha se morderá la lengua para no recordarle que con cena de Navidad o sin ella, suele hacerlo. Lo hace los días de partido, los días de dominó, los días porque sí y los días que porque no. Total, que a pesar de que todo son ventajas para ellos esa noche, lo extraño es que se enfadan. Eso es lo raro de este tipo de hombres que también suelen decir cuando se quedan sin respuestas ese consabido: esto es lo que hay… Como las lentejas, o las comes o las dejas…

Os estaréis preguntando ¿de qué hablan? Pues nada… de trabajo durante las dos primeras copas, familia y tal vez de algo un poquito más transcental; Ya en la tercera entran las tías en juego y comienzan a hablar de ellas -de las que están, de las que no están, de las que pasan e incluso de las que ven en fotos pero ni siquiera conocen; en la cuarta, tías otra vez y quizás se perfila la posibilidad de un viaje todos los amigotes juntos; tras la quinta el viaje está planeado, listo… casi están en Bali con los neoprenos puestos y las tablas de surf apoyadas en un chiringuito cojonudo que en realidad no existe… Hablan de tías, pero menos y con toda probabilidad dejan de ser pajaritos anillados -las alianzas, el que la tenga- hace rato que ya no están en los dedos… Quien llega a la sexta está perjudicado y ya da igual. Siguen hablando pero el machote no se entera ya de ná y sus amigos tampoco, así es que para que vamos a seguir si ni ellos saben ya de lo que hablan a esas horas. Y por cierto, no os creais que se me ha olvidado: entre la cuarta y la sexta se produce la crítica a tí, querida mía, a tu jefe, a tus compañeros de trabajo y lo que es peor: a tus amigas y a la pobre de tu madre que es una santa…

Esto es así. Están todos ellos y Leni, mi Leni Kravitz -of course- que yo le digo: darling, the next friday i will going to dinner with mi enterprise… Y no dice nada. Me sonríe así con pocas ganitas, pero me aconseja un i hope you dont drink demasiado nena, que luego te duele la cabeza. Y yo, sí que le sonrío porque sé que en mi ausencia lo máximo que hará será componerme una canción, echarse la mantita al cuello para ir a por unos churros con chocolat al día siguiente y poco más. Nada de drogas, alcohol, tías buenas, despiporre, nathing the natihng ;))

Feliz lunes, bienvenido diciembre -te estaba esperando- y millones de besos para todos los que habéis llegado hasta aquí… Para los que queráis contarme qué haréis mientras ellas están de cena, ya sabéis mi correo: antoniomequiere@gmail.com; si sois vosotras las que me queréis contar qué haréis mientras ellos salen con sus compañeros de trabajo, más de lo mismo. Porque habrá versión contraria, por supuesto.

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