Después de los libros, hay otros libros; pero después del amor… después del amor, no queda más que la sal de las lágrimas

0bf1ab43ee03c00091a3e3321313acd0“Anhelé el amor, Marcus. Haga de él su más hermosa conquista, su única ambición. Después de los hombres, habrá otros hombres. Después de los libros, hay otros libros. Después de la gloria, hay otras glorias. Después del dinero, hay más dinero. Pero después del amor, Marcus, después del amor, no queda más que la sal de las lágrimas‘- Joël Dicker…

Jueves, día de recetas e historias. Hoy, día para un pastel de carne, con puré de patatas y gratinado al horno. Ingredientes:

600 gramos de carne picada de ternera (Se puede mezclar con carne de cerdo y estará más jugoso).

1 cebolla mediana.

1/2 pimiento rojo.

1 diente de ajo.

50 gramos de aceituna sin hueso.

2 cucharadas de aceite de oliva.

Sal al gusto.

d5049788ef5be12c4f520769bdf64856Es un plato fácil y rápido de confeccionar, ya veréis, pero no por ello está menos rico. De hecho es ideal para una cena de dos mientras llueve acompañado por un vinito que os dejo a vuestra elección. Yo normalmente lo monto sobre una masa quebrada, pero eso también es de libre elección y ahora que digo ésto, hoy parece antonimequiere la comuna hippy del blogueo con tanta libertad; será que ayer llovió, estoy cansada, aunque no lo creáis comienza mi semana hoy, en fin: la pereza ha hecho acto de presencia al lado de mis zapatillas de andar por casa esta mañana cuando decidí que ya eran horas de sacar los pies helados de entre las sábanas…

Estaba en mis planes hablaros de alguna frase tonta, de cosas como el vacío, de amaneceres que ya no ves porque se perdieron detrás de eso que llaman horizonte. Pero hoy no tengo ganas, me vaís a perdonar. Las musas se fueron ayer junto a un mensaje de texto en el que hablaba con alguien de la melancolía. Alguien que roba las noches al tiempo, que al caer el sol mira sus manos y se hace preguntas en voz alta; alguien que escucha una música nueva para mí y alguien al que mira tú por donde yo leo; alguien que habla como yo: a la nada o al todo-eso creo que nunca lo sabremos-. Alguien que intuyo que conozco sin conocerlo de nada salvo por lo poco que ha escrito o lo poco que yo he leído. 7fe8342748fb423894c2f521b9041e36_2

Hoy, definitvamente me levanté con mal pie. Será eso. Vamos al pastel. Modo de preparación: Corta en cuadritos la cebolla el ajo y el pimiento, las aceitunas de rodajas de unos 5 mm; en una sartén pones a calentar el aceite y pones a sofreír los vegetales por unos 5 minutos. Luego agregas la carne y la sal, dándole vueltas con frecuencia deja cocinar por otros 10 o 12 minutos. Para el puré de patatas, pon a hervir la patatas sin pelar con un poco de sal por al menos 40 minutos, revisa que estén lista introduciendo un cuchillo en la patata mas grande y si entra con facilidad, ya están. Enfríalas con agua fría y pásalas por el pasador o licuadora, vierte la mezcla en una olla junto con la leche, la mantequilla y la sal a fuego medio, revolviéndola constantemente por unos 5 minutos. Retira del fuego y reserva.

Ahora arma el pastel. En un molde refractario haces una cama con el guiso de la carne,  sobre ella pones la capa del puré al que por encima le vas a espolvorear queso parmesano (o cualquiera que tengas en casa) y lo metes al horno a gratinar por unos 5 0 6 minutos hasta que veas que el queso esta dorado. Será el momento de servir!!!

El pastel ya está. Podéis empezar a comer o podéis tomaros vuestro tiempo. Se puede comer frío, caliente o templado.

9ca0779da65248eade468f42dda6a244Y antes de irme, decirte quien quiera que seas, que puedes estar orgulloso. Hacer que te lean es difícil, pero despertar un sentimiento los es aún más. Llevarte a mis musas contigo no te lo voy a perdonar, pero aprovecharon mis lágrimas de impotencia para marcharse. Tendré que esperar a que vuelvan, ellas siempre lo hacen.

¿Cómo pudiste decir que las sombras nunca dicen nada? Dime que no es cierto lo que dices. Dime también que la cicatriz de tu mano en la que ella no está sigue hablando de vosotros. Dímelo, por favor. Dí que no sabías lo que decías porque me partes el corazón.

‘…igual es por esa cicatriz de entre las manos, aquella que me hace recordar y sentirme en tu nombre, en la que ahora ya no estás, en la que ahora ya no estoy, ni estamos… “¿De quién son estas manos?” Y no saber la respuesta me ahoga el nudo de la corbata que no llevo…’ – Cartas al yo

Dime aunque solo sea a mí, que no se siente en nombre de nadie sino en todas las letras de ambos, que ella sí está, que tu también sigues estando y dime que sabes de quien son tus manos. Mienteme si es necesario. Dime que lo harás, que empezaréis por el tejado o por el final; dime que los dos decidiréis que ha llegado la hora de perder porque preferís dejar que sea el amor quien gane. Dilo o dímelo aunque sea solo a mi… 098d34e2f85a334399d4bc4a621fd3fc

Porque ya sabes, más allá de todo habrá otro todo, más allá de nosotros habrá más gente; más allá de las palabras que ya pasaron hay muchas otras; pero más allá de las manos que hoy no sabes ni siquiera de quien son no habrá otro nombre. Será ese nombre y no otro. Júrame que la próxima vez que la veas pasar no dirás que no te diste cuenta, sino que tal vez no lo supiste a ciencia cierta.

Y sobre todo sigue escribiendo, afloja ese nudo que no llevas, devuélveme a mis musas, no hagas llorar a una mujer jamás o al menos procúralo; no olvides que nacer es solo el principio, que todo el mundo sabe escribir  pero todo el mundo no es escritor, que las derrotas darán sabor a tus victorias y que escribir es como el amor, a la larga puede producir un dolor insoportable. No olvides perdonarme también por haber visto en tus renglones a alguien que no eres hasta el punto en que hubo un momento en el que habría apostado un todo o nada a que eras él para luego recordar que siempre pierdo en ese tipo de apuestas. Perdóname por ser como tú, por jurar que casi le ví pero tal vez no me di cuenta.

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