Una tarta de chocolate sin más y un ‘el que calla no siempre otorga’

la foto (34)Dicen que el chocolate amansa a las fieras, ¿o es la música? Sea como sea es muy cierto que el cacao tiene enormes ventajas más allá de los tópicos que ya todos conocemos y de los que yo no soy partidaria. Siempre he consumido ingentes cantidades de cacao en cualquier época de mi vida y en todas las circunstancias, incluso cuando he estado a dieta que, créedme, lo he estado y en varias ocasiones.

Dietas sui géneris por cierto y que me recuerdan a una conversación que oí una tarde en una playa de Cádiz y que me resultaría imposible de reproducir… ¿te acuerdas cómo nos reíamos a carcajadas con nuestras caras hundidas en las toallas para que no nos vieran? Pero esa es otra historia…

Hace frío, llueve: combinación ideal para hacer una tarta de chocolate y es que yo soy de las que piensan que los asuntos serios como las buenas recetas siempre tienen que ir acompañadas de chocolate, ya sea en taza, cobertura o en el relleno… Os prometí una receta de tantas como hay de tartas de chocolate, pero para este día he elegido una escrita en un papel de la mano de alguién que la escribió en una simple hoja como sólo lo pueden hacer las personas que te aprecian de veras. Escrita pues del puño y letra de unas manos trabajadas, de una contadora de historias maravillosa de voz ronca y sonrisa tímida; la sonrisa de quien ha vivido ya algunos años y muchas batallas. Una sonrisa que parecía querer decirme muchas cosas en una época en la que solo me dio tiempo a descifrar algunas. Ahora, de ella solo me queda este papel con dos recetas apuntadas y la sonrisa que siempre me produce mirar sus anotaciones subrayadas en sus partes más complejas.

Tarta de chocolate sin más… La tarta de los apuntes que cosen esta vida hecha a trozos de personas, de vidas que han tocado la mía en algunos casos como las más suaves de las caricias…

Image-1Para empezar y mientras comienza a sonar una bonita canción -ya sabéis que la música es imprescindible para que las cosas salgan bien- hay que poner a hervir una taza de agua con media taza de cacao. Una vez hecho ésto se dejará enfriar mientras podemos ir preparando leche cortada. Yo me pregunté lo mismo ¿Qué es la leche cortada? Pues bien, se trata tan sólo de una taza de leche a la que le añadiremos una cucharadita de vinagre.

En un bol, una vez hecho lo anterior, tenemos que mezclar dos tercios de aceite de girasol con media taza de azúcar y tres huevos. Una vez hecha esta mezcla le añadiremos dos tazas de harina común más un tercio de una tercera y dos cucharaditas de bicarbonato, una pizca de sal y la ralladura de un limón. Para los que así lo deseen también admite esta receta una pizca de esencia de vainilla.

Justo es este el momento en el que habría que empezar a precalentar el horno y cuando en mi caso se ha acabado la canción; momento de silencio, qué bonita palabra que significa ni más ni menos, la ausencia de ruido. No es la primera vez que hablo de esta ausencia de sonido que incluso existe en la música y cuando aún no os he dicho que hay tantos tipos de silencios como de cacaos. Esos silencios incómodos, los que suceden para evitar palabras que no sientes, los que sirven para calmar el alma, los que se instalan entre dos como una corchea que esconde algo que solemos llamar complicidad, cuando hay otro que también se acomoda entre dos y deja paso a la distancia; hay silencios que hacen gracia, silencios que duelen, silencios ordenados y que dan paso a una contención infructuosa de una carcajada -estos son típicos en la infancia-; Silencio… la foto (35)

Dicho esto mezclamos bien todos los ingredientes para finalmente agregar la leche cortada. Lo último que se añade a la masa es el cacao. No os hablaré de tiempos de cocción o de temperaturas porque ya sabéis que cada horno es diferente; en el mío la tarta tarde unos 38 minutos y lo cocino a una temperatura de 160 grados después de haber precalentado el horno a 180º.

La decoración la dejo a vuestra libre imaginación… Yo he hecho una cobertura de chocolate también y la he decorado con unas frambuesas prematuras que me dijeron que el invierno está ya a punto de llegar… Lo dijeron las frambuesas que ya son de invernadero y las luces aún apagadas que también hablan de Navidad… Creo que mi tiempo está alterado y está pasando demasiado rápido…

Dicho ésto, feliz fin de semana, nos vemos el lunes y no olvidéis que el silencio siempre significa algo -es lo más curioso- que guardar silencio no significa que no tenga nada que decir y que el calla no siempre otorga…

“Tu silencio… mi silencio… una guerra¿Te acuerdas de cómo usabas tu silencio contra mí? ¿Te acuerdas de cómo yo hacía lo mismo? Lo aprendí de tí; ¿Te acuerdas? Ya sé que no, pero quería que supieras que ese silencio nos trajo hasta aquí” #cuentosdecaminos

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