Si la vida se viviera dos veces sabría que si tienes pensado llorar es mejor usa un waterproof

Image-1 (2)¿Qué creéris que pasa si googleais la prenda de moda este invierno? Que creeis que pasa si una bloguera decide volver a sus orígenes y, para variar, hablaros del tema de una manera seria y documentada? Pues yo os lo diré, no hace falta que lo hagáis: resulta que obtienes en tu pantalla un total de 4.876 entradas… lo que significa ni más ni menos que todo está de moda. Olé.

Fin del post de hoy… Fin porque claro, digo yo, que si hay 4.876 entradas no os quiero ni contar las miles de fotos de outffits que desmuestran que lo que digo es cierto y que me hace preguntarme: ¿Con qué cara os cuento yo ahora qué poneros este invierno que está llegando a pasos agigantados? Pues poca cosa, la verdad, salvo que de las 67,8 prendas que de media tiene una mujer en su armario (dato riguroso donde los haya, ya me conocéis) alguna coincidirá, supongo, con lo que está de moda. No hay mucho más que escribir de este ámbito, salvo que os pediría, os rogaría y hasta me pondría de rodillas para evitar ver que nadie, lo digo en serio, nadie -no veis mi cara que es super seria, lo juro- se ponga por favor las blazers de pata de gallo con coderas por muy vintage que parezcan. Y lo digo más que en serio…

Image-1 (1)Pues nada, lunes, mala cara, una especie de jetlag que nadie sabe de donde proviene porque no hemos viajado y algunos es que de hecho hemos trabajado todo el fin de semana sin movernos de la población donde vivimos y para colmo ésto, nada que hablar en un blog de moda sobre la no moda que este año ha decidido que todo esta de moda. Mejor imposible. Asi es que no me queda más remedio que adelantaros que esta semana, por aclamación popular, hemos decidido crear una lista de las canciones que nunca deberías haber escrito con el corazón roto y, como novedad, os dejaremos votar para conseguir llevar hasta el número uno la canción más popular de este, mi planeta, vuestro planeta. También hablaremos de nuevos filósofos que pasarán a la historia, podéis creedme con frases míticas. Desde aquí les apoyaremos para que trasciendan sus pensamientos sin desperdicio; hablaremos de libros o de viajes y de curiosidades, porque a ¿qué no sabíais que el Laos hay una enorme cultura literaria? Ya se, ya se… yo tampoco sabía ni siquiera donde está Laos así de repente y desprevenida.

Hablaremos de libros, de autores, de moda… pero hoy para empezar bien la semana y después del traspiés de la moda he decidido, después de que una señora dijera en la panadería ese mítico ‘¡Ay si yo hubiera sabido lo que se ahora cuando tenía tu edad!’ pararme a pensar para ver cuántas de las cosas que sé hoy habrían cambiado el rumbo de las decisiones que tomé en mi vida cuando la primera de ellas es que soy una adolescente atrapada en un cuerpo que no es el mío.

Quién no tiene alguna de estas tres prendas? un blue jeans, una bonita bufanda y un básico blanco. Apuesta segura

Quién no tiene alguna de estas tres prendas? un blue jeans, una bonita bufanda y un básico blanco. Apuesta segura

Dicho ésto y protestando por ello, diré que otra de las cosas que sé es que cuando te encuentras un coletero en tu cama conyugal -para ser exactos a los pies de tu cama conyugal- y te cabreas, y tiras el coletero contra tu pareja, que duerme para cuando despierta pone cara de ‘yo no he sido’ y sigue diciendo un ‘no se siquiera lo que es eso’ como si se tratara de un artilugio traido del espacio de manos de miembros de agentes secretos de la mismisima CIA -claro porque el coletero que no lo he dicho no es tuyo, es de procedencia desconocida- no hay que ser razonable. Eso es lo que he aprendido. No hay que ser razonable. No hay que ser maduro y comprender que puede ser que ese coletero que a esas alturas de mañana ya nadie sabe lo que es ni para que sirve, que nadie ha visto nunca uno antes, haya llegado hasta ahí de manera fortuita. No. No hay que ser maduro. Hay que ser jodidamente irracional, inmaduro y perder los papeles hasta morir. Habría que cabrearse mucho, muchísimo, pero no os imaginais cuanto porque la realidad es que un coletero, coño, todo el mundo sabe lo que es de sobra y especialmente porque el presunto desconocedor de la procedencia del mismo los ha usado de joven. Si volviera a saber lo que se hoy y la vida se viviera dos veces lo más triste es que me volvería a reír a carcajadas con el expediente coletero. De hecho pienso en tu cara de yo no he sido y me río aunque hace mil años de aquello a sabiendas de que no sabías qué hacía allí.

Sigo, pienso, reflexiono y creo que otra de los grandes aprendizajes que creo que debería haber sabido antes es que todas las frases hechas que hoy en día colgamos en todas partes no siempre son lo mejor y lo más cierto aunque las dijera Shakespeare como esa que dice: En nuestros locos intentos renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser. ¿Alguien la ha entendido a la primera? Yo la tengo leer varias veces y si en lugar de haberla dicho él, la hubiera dicho yo y la hubiera colocado en estado de whatssap a las tres de la mañana, algunos dirían ‘no veas la Piqui, está como un piojo’ `porque claro, en nuestros locos intentos renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser, cuando lo que no sabía shakespeare es que somos lo que podemos y punto.

Si tienes pensado llorar es mejor que uses un buen waterproof; si tienes quince años no debes hacerte la permanente porque en la fila del cole te llamarán Michael Jackson, te tendrás que cortar el pelo después y te lo seguirán llamando, creeme; también tendría en cuenta que los móviles los carga el diablo, que el amor puede ser el crimen perfecto, que Bob Marley, sin embargo, siempre tendría razón como en eso que decía  que si me hizo feliz entonces no cuenta como error, que ponerse una talla menos de ropa engorda, que los tupés en viejas fotos avergüenzan, que los coches de choque del paseo marítimo no estarían toda la vida, que ha sido un placer coincidir contigo en esta vida y, por último, mi aprendizaje más maduro, que cambiaría mi vida si la volviera a vivir y volviera a ser bloguera sin duda es que le haría saber a todos los solteros del mundo y a los no solteros emparejados que viven solos que es necesario, diría que imprescindible, tener entre los after-shave, las ceras y los fijadores un desmaquillante para ojos porque si algo tengo claro es que los restos de ayeliner -que tanto están de moda ahora- no se quitan de las almohadas con nada; y cuando digo nada es nada y ¡ay qué follón! cuando esa mancha no es de la titular del equipo de dos sino de alguna suplente que se sienta en el banquillo.

Y si la vida se volviera a vivir espero tener doce años y seguir yendo al Simón Fernández, porque es allí donde quedamos si la vida se volviera a vivir… Y si eso sucediera allí me encontrarás con mi permanente porque yo te prometí que lo haría si la vida se viviera dos veces…

Feliz lunes que arrancamos con una preciosa versión…

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