Plum cake de nostalgia, mantequilla y un “no me olvides, por favor” que no se dijo en voz alta

images (1)Hoy es jueves, día de recetas y algún que otro cuento… Dejamos atrás unos días en los que escribir se me ha antojado de lo más divertido y aunque hacer posts de este tipo no es que no lo sea, se trata de otro disfrute diferente… Eso sí, antes de empezar me gustaría preguntaros si realmente os leeis las recetas o las usais de excusa para leer todo lo demás… Ah y por cierto, antes de que se me olvide también: gracias infinitas a los que estáis detrás de este rincón donde pronto empezará a nevar. Es un honor escribir para tantos y que muchos os molesteis, incluso, en escribirme cosas que de veras me llegan al corazón… www.antoniomequiere.com está creciendo y eso no sería posible sin todos vosotros y sin mi hermano Moi, al que poca veces le doy las gracias por aguantar mis peticiones y exigencias con una paciencia infinita.

Un, dos, tres…: Play!!! Suena Colbie Caillar y su Bubbly para acompañar esa preparación de boles, varillas eléctricas, huevos, mantequilla, etc… Porque lo que no os he dicho es que hoy haremos un clásico: un butter cake pero atentos, uno marmolado… También hablaremos de la nostalgia y de una mujer que decidió seguir queriendo a un hombre en secreto sin saber que él había decidido hacer lo mismo.

53bfd9c0bc12ebaedb2c32572e093959Ingredientes:

-200 gr de mantequilla

  • 200 gr de azúcar

  • 4 huevos medianos (65 gr por huevo)

  • 1 cucharadita de vainilla o azúcar vainillado

  • 250 gr de harina de repostería

  • 1 cucharada de postre de levadura química tipo Royal

  • 15 gr de cacao en polvo (yo utilizo el cacao de valor especial repostería)

Podría haber escogido una receta más sofisticada para una historia así, pero en realidad escogí lo simple porque el hecho de que ella tomara el camino de la derecha y él, el de la izquierda -olvidando ambos que el mundo es redondo- es una afirmación tan vieja como que los huevos deben estar en prácticamente todas las recetas de repostería…

Sin títuloY antes de seguir, deciros que eso es lo que pasó: Un no adiós apresurado como lo fue el primer beso que se dieron, un día después que resultó ser insoportable seguido de muchos otros que fueron dejando atrás unos sentimientos para ir dando paso a otros nuevos como la nostalgia -bonita palabra- y dos caminos distintos fue un final que puede parecer que no fue muy diferente a otros, salvo por el hecho de que ella decidió un día rendirse y seguir queriéndolo olvidando que ya no quedaban razones y cuando sobraban los motivos. Pensó que si lo recordaba mucho, pero mucho, muchísimo, él permanecería en su corazón para siempre, sin saber que él había decidido exactamente hacer lo mismo. Fue la única manera que se les ocurrió a ambos para evitar que el tiempo los borrara de sus propias vidas, de ese trozo de tiempo en el que ambos dejaron de ser dos para no ser uno, sino otro número infinito al que aún no se le ha puesto nombre.

Así fue como aprendieron a quererse de otra manera distinta, pero a quererse a fin de cuentas, creando códigos nuevos invisibles como lo era el lazo que los uniría por siempre…descargaPero en lo que ninguno de los dos pensó es que, como os he dicho antes, el mundo era redondo y eso posibilitó que un día se encontraran de frente. La hora de quererse de espaldas había terminado y como dijo Javier Callejo al darse la vuelta, ninguno de los dos eran ellos. Eran otros, sin más.

Ahora suena ese mítico Crazy de Aerosmith… Lo que me trae de vuelta a los ingredientes y a ese pastel de mantequilla con chocolate.

Modo de preparación: Precalentamos el horno a 180 grados; engrasamos un molde de plum Cake de 1 litro y medio de capacidad y lo forramos de papel de hornear para pasar a continuación a mezclar la mantequilla y el azúcar. Cuando ya lo hayamos conseguido, añadimos los huevos uno a uno hasta incorporarlos bien. Agregamos la vainilla.

Aparte de esta mezcla, ponemos la harina a la que le añadirimos la sal y la levadura. En este paso es importante que estos dos ingredientes no se toquen. No me pregunteis porqué, porque no sabría que contestaros. Una vez hecha esta parte, le añadimos la mezcla anterior para a continuación dividir la masa en dos, de manera que a una de las mitades le añadiremos el chocolate y la otra la podremos poner en el molde directamente. La idea es poder ir alternando capas, hasta conseguir la última que alisaremos con la espátula. El tiempo de horneado es de 45 minutos a 180 grados. En mi horno llega casi a sesenta pero la temperatura de cocción elegida en mis caso es de 160 grados; como siempre os digo, esto depende de cada horno.

6290430468_bdee99efcd_z (1)Que… Qué paso con los protagonistas de mi cuento de hoy? Pues pasó lo que estaba escrito. Yo no lo se con seguridad. Aunque sí creo saber que aunque ya no eran ellos sí pudieron encontrar lo que no estaban buscando en los ojos del otro porque en aquellas miradas había de todo: reproches, un poco de odio, minutos -muchos- perdidos, recuerdos, risas pasadas, el sonido de las que ya no serían, caricias que se quedaron impresas en la piel, el recuerdo de las que ya no sucederían, un millón de te quieros susurrados en muchos lugares distintos, abrazos, enfados, canciones,…

No sé, había mucho de todo y pese a todo, la vida elegió de nuevo por ellos y volvieron a darse la espalda para continuar caminando. Había que seguir y cada uno lo tenía que hacer por su propio camino. No obstante antes de pasar al paso firme, ella se dió la vuelta tras haber andado unos pocos metros y él hizo lo mismo. Por eso cuando de nuevo sus miradas se encontraron él le dijo sin palabras un: ‘sabía perfectamente lo que te estaba prometiendo cuando te prometí millones de cosas’

Ella, sin embargo, solo dijo: ‘no me olvides, por favor’…

Vaya, suena Sciencist de Coldplay…

Un ‘no me olvides’ que no llego a decir en voz alta y ese ‘no me olvides’ fue el final de aquel instante. Lo que ella nunca supo, tal vez él tampoco, es que se cruzaron miles de veces sin saberlo, que no se encontraron por cuestión de segundos. Lo que ella no supo es que él sí llego a pronunciar un ‘nunca lo haré; olvidarte, olvidarnos, sería imposible’…

Feliz jueves de nostalgia, matequilla y de un remember me please!

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