Para que luego digan que si las rubias: soy un poco tonta sí, pero solo un poco y solo a veces

la foto 2Me saqué el teórico de conducir a la sexta; es lo que tenemos las mujeres que vamos de sobradas por la vida… Tan sobrada que pensé que el asunto de conducir estaba tan chupado que me lo sacaría a la primera y sin leerme el manual; había sacado un 8,9 en selectividad y el primer año de Derecho -porque yo iba para abogada hasta que se me cruzaron los cables; de no haber ocurrido ese cortocircuito cuando iba a hacer tercero, hoy me pagarían por discutir en lugar de tener que hacerlo gratis- Total, que volviendo al asunto del carnet y mis más que sobradas capacidades o eso era lo que yo creía, la cosa se me torció tanto, pero tanto, que en Navidad los dueños de la autoescuela me regalaban bombones y vino. Me había hecho clienta de excepción y lo suficientemente mayor como para beber algo que no fuera una litrona con mis amigas, porque bebíamos litronas, podéis creedme…

Fue un atragantamiento tan enorme que un día -uno de esos en los que volví a tener quinientos fallos en el test- llegué a decir que me habían suspendido porque me habían dado sin querer el examen para camiones; conclusión a la que llegué después de leer una pregunta que mencionaba la palabra cigüeñal… ¿Qué era el cigüeñal? ¿Cómo iba a saber yo lo que era eso? Al final, seis cates, que estuvieron seguidos de otros tantos en la parte práctica, la compra de un polo con matrícula de Ibiza, colapsos de tráfico en la urbanización donde vía cuando tenía que aparcar, una expulsión de una compañía de seguros por acumulación de accidentes, adiós a un total de seis bolardos en la calle Caravaca, pagar cinco mil pesetas y que solo cupieran 3000 en el tanque para irme de la gasolinera con un saldo negativo porque me daba vergüenza pedir las vueltas o ese ‘Inma, el coche está echando humito… ¿Humito? ¿Qué es ese humito?’ mientras quemaba la junta de culata por no hablar de la inundación del coche en la calle Pozo Pilas porque se me había mojado el delco -delco, ¡yo que sabía que eso lo llevaba mi coche!- o las veces que no sabía si había pagado la gasolina después de echarla o viceversa: que no sabía si había echado la gasolina después de haberla pagado…

Image-1 (1)Todo una odisea ese asunto baladí a priori para mí en el que parecía consistir eso de conducir… Y cuando creía que todo estaba ya controlado, después de haber conseguido llegar a la renovación con mis puntos intactos o eso creo, llego a la gasolinera con mi cochecito todo chulo, paro, pienso un rato como siempre en si el coche es diésel o gasolina -un rato grande porque nunca estoy segura hasta que vuelvo a caer que dentro de la tapa hay un cartelino que me lo va a decir- … Me bajo, marco mis euritos porque también sé que aunque pone prepago ya vuelven a confiar en mí y me dejan llenar el tanque antes de pagar -parece que los días en los que mi aguja de la gasolina estaba estropeada y mis lapsus que obligaban a revisar las cámaras para resolver esto de echar o no echar, pagar o no pagar, ya se han olvidado- descuelgo la manguerita y cuando le doy el toquecito a la chapita del orificio del combustible HORROR, no se abre…

Un toquecito, dos toquecitos, miro alrededor, llega un coche, tres toquecitos, la chapita que no se abre, saco todo mi ingenio… Todo el ingenio del que soy capaz para pensar en que es buena idea hacer palanquita con una llave hasta que pienso en mi hermana -la dueña del coche-, que como se lo raye, me va a cortar la cabeza; desisto… Sigo mirando y dando toquecitos mientras  un tío todo chungo se baja del coche de al lado, pero yo sigo a lo mío toquecito tras toquecito sin poder abrir la pestañita hasta que empiezo a cagarme en tó lo que se menea cuando de repente pienso que me han podido echar silicona, para acto seguido preguntarme porqué alguien querría hacerme algo así… total, que lo intento, lo sigo intentando mientras tío chungo ya ha echado gasolina, ha pagado y ya se va a ir…

‘Perdone, ¿me puede ayudar?’ le pregunto mientras me digo también, joder con la silicona y con el tío este que todavía me coge el bolso y sale corriendo y me quedo aquí con la chapa cerrada, sin bolso y cara de tonta…

Pero no, el tío chungo solo parace necesitar un lavadito de pelo y un planchadito de ropa porque todo amable se acerca, me pregunta si acaso el coche está cerrado, cuando compruebo de que así es, lo abro con el mandito of course, disimulo que me siento un poco tonta le sonrío, le doy las gracias, me da la espalda y cuando lo hace le oigo que dice: para que luego digan que si las rubias… ¡¡¡eh!! ¡¡¡ahhhh¡¡¡

¿Pues sabes qué te digo tío chungo?, ¿sabes que digo aquí, calentita en mi casa con mi bolso a buen recaudo?… Que tienes toda la razón… Que debería entregar el carnet voluntariamente, que mis mechas californianas a veces me juegan malas pasadas y que es de muy mala educación hablar cuando ya has dado la espalda. Y que si no fuera porque me dabas un poco de miedo te habría gritado esa frase tan mía que dice eso de ‘Mírame  cuando te estoy hablando’ que en este caso sería un ‘He dicho que me mires mientras me hablas’… Ahh, y por cierto, no estaba hablando por el móvil en la gasolinera, solo lo llevaba en la mano y no es delito hacerlo, solo está prohibido… Me sorprende que alguien que debe tener tantos antecedentes penales como tatuajes en el cuerpo no lo sepa así como que todos estamos hartos de que exploten gasolineras a diario ;))

Arrancamos semana, besos para todos y mil gracias a los que habéis hecho de esta primera semana de vuelta toda una grata aventura. A los que me habéis escrito mil gracias también, incluso a los fans de Meetic: estaba bromeando no os toméis la vida tan en serio, que la vida solo dura lo que dura un beso…

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario