El mundo no se ha parado ni un segundo aunque lo pareciera; estoy de vuelta…

Han pasado unos meses desde que os dijera un ´hasta luego´con la excusa de ponerme a terminar o, mejor dicho, a comenzar proyectos que rumiaban en mi estómago y que se convertían en prioridad frente a este rincón imaginario en el que escribir acerca de mí, de tí, de chorradas, de cosas más serias, de cosas que no le importan a nadie en un lenguaje encriptado la mayoría de las veces en lo que fue en realidad la creación de un código secreto de dos escrito entre las lineas de algunos -la mayoría- de aquellos posts de entonces… de un tiempo que me parece que fue hace mucho.

Estoy de vuelta

Estoy de vuelta

Hoy, justamente hace un año que soplaba unas velas (treinta y ocho en total); casi un año desde que decidiera vivir peligrosamente tal y como que aconsejó alguien a quien aprecio mucho; hoy hace un año de muchas cosas que han sido, son y serán importantes para mí porque quiera o no lo quiera forman parte de mi para siempre… Siempre, esta palabra… mi favorita de entre todas…

Un año del que podría contaros muchas cosas y sin embargo os contaré muy pocas porque si lo hiciera dejarían de ser solo mías o solo nuestras. Tal vez la razón sea que contar a que sabe una caricia, el sonido de una voz tarareando una canción en un trayecto de vuelta o la textura de una risa contagiosa en un lugar que ni siquiera era nuestro es complicado…

Y no es que lo sea menos deciros que vimos un atún tan cerca que casi lo podiamos tocar, cuando no estaba tan cerca, o la cabeza de una tortuga o un pez volador… También fue el año en el que alguien me miró con un amor infinito, el año en el que sentí también que me fallaron, el tiempo en el que aprendí a callar frente a alguna que otra embestida (cuando en realidad fueron muchas), el año en el que aprendí a tener algo que la gente llama paciencia, el año en el que lo intenté, el año en el que conocí a gente a la que quiero, el mismo año en el que hubo una banda sonora solo para nosotros que aún suena en los atardeceres, el año de muchas sobremesas en las que me sentí feliz, el año de las risas a carcajadas a deshoras y el tiempo de alguna que otra oportunidad…

Estoy de vuelta después de un largo silencio en el que he leido libros, me he refugiado en los brazos de los que me quieren y me quieren bien; estoy de vuelta después de terner hilvanada mi segunda novela cuando la primera empieza a dar sus primeros pasos; unos pasos nuevos pero no por ello inseguros; estoy de vuelta después de asumir lo que no soy por tí -como dice una canción- y después de alguna que otra mirada triunfal por encima de mi flequillo que lejos de dolerme me ha causado cierta risa.

Estoy de vuelta pues para hablaros de recetas de cocina, de cuentos de camino que me contaron o que yo misma inventé duranque esas noches en las que un pensamiento ajeno te roba el sueño. Hablaremos de moda, de sentimientos, de cosas bonitas y de las que también son entretenidas… De cosas que me hacen gracia, porqué no; Estoy de vuelta porque hubo gente que me echó de menos y eso ya es motivo más que suficiente. También hubo quien me echó de más, pero supongo que gustar a todos es tarea imposible.

Estoy de vuelta porque tal vez nunca debí marcharme o porque nunca debí dejar de ser lo que soy… Lo estoy porque tal vez con que una sola persona me lea ya es más que suficiente para seguir escribiendo en este viaje infinito en busca de mi planeta, después de comprobar que definitivamente este no puede ser el mío.

un poco de tarta

Estoy aquí porque el mundo no se ha parado ni un segundo, aunque a mí pudiera parecermelo. Ni un segundo después de que septiembre se quedara despierto mientras yo dormía… Y es que ese mes tiene el sueño tan liviano como la envidia. Se quedó despierto y no fue para mirarme mientras dormía, sino para robarme algo que para mí era lo más importante. Me robó mi mitad y otras cosas que eran mías. Septiembre me enseño que no éramos invencibles, aunque en realidad sí que lo fuimos mientras lo fuimos, que no fue ni mucho ni poco. Septiembre me sacó el corazón de cuajo y le pegó una patada al mundo para que siguiera rodando. Rodó y rodó eso es lo cierto y aquí estamos con esas sonrisas a veces finjidas intentando averiguar en qué consiste este extraño viaje lleno de caras que se desdibujan en nuestras cabezas, mientras intentamos con todas nuestras fuerzas olvidar los versos que esconden las diez letras que duermen en la obra viva de algún barco.

Para despedirme deciros a modo de anticipo y para que veais que hay cosas que nunca cambian o que hay males que no tienen cura, que en este año tambien aprendí otro tipo de cosas como que Joaquín Sabina y sus letras han hecho un flaco favor a los hombres despechados que dudo mucho que entiendan el sentido de algunos versos, que poner estados de whatssap con una tasa de alcohol en aire aspirado de más del 0,25% no es aconsejable si quieres mantener la reputación y que el jamón ibérico y el choped vienen del mismo animal: el cerdo.

Dicho esto, bienvenidos a mi blog… Despegamos…

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