¿Whatssapeamos o lo hablamos? ¿Que tal si nos comportamos como adultos?

la foto (4)Lo que supuso la revolución en el mundo del mensaje -esa aplicación que crea adicción, te despierta en plena noche, te anima la pantalla del móvil, te acerca a quienes están lejos o a quienes están a menos de un metro- se convertía en poco tiempo en el causante de 28 millones de rupturas, en la pesadilla de muchos y de muchas a cuenta de doble check y en la mejor ventana para cotillear esos estados tan sugerentes por parte del algunos, tan repelentes por parte de otros y tan estúpidos por parte de una minoría considerable…

Con lo que cuesta encontrar pareja y lo poco que parece que cuesta perderla gracias al conocido ‘Síndrome del doble check‘, al ‘Síndrome de la última conexión‘, al del ‘qué haces en línea de madrugada si no es conmigo con quien estas hablando‘, al ‘Síndrome de qué fácil me resulta ligar mientras te tengo al lado durmiendo como un tronco‘ y por un largo etc de síndromes que se multiplican como los usuarios cuando al término de 2013 estamos hablando de una cifra cercana a los 400 millones de usuarios y cuando a todos estos problemas se une el más novedoso de todos: ‘Soy inocente pero me llevo la bronca por culpa de salid@ que cree que todo el monte es orégano‘. 

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Sin embargo, lo más preocupante a estas horas -por encima de porqué en los paquetes de salchichas vienen cinco unidades y en los de pan para perritos sólo cuatro, dejando siempre una salchicha colgando en la nevera abocada a ponerse en tonos verdosos- es la entonación de los mensajes y las consecuencias de una mala interpretación de la interpretación, que a su vez habría que darle a la interpretación de una simple frase. Por no hablar del daño que a la escritura que está haciendo el Alien de las tecnologías, cuyo diseño debió corresponder a una mano femenina porque, de lo contrario, no creo que hubieran pensado en ese pequeño gran detalle llamado ‘última hora en línea’ o las marcas de confirmación, que no son de color rosa porque ya les pareció demasiado.

El tema del whatssap es de tal envergadura que, como siempre hay algún despabilado que en lugar de poner cara de gilipollas delante de la pantalla del móvil ante un mensaje que tal vez no significa lo que pensamos o de martirizarse toda una noche porque alguien no contestó a nuestro mensaje pese a haberlo leido, chequeado, haber estado en línea 2,03 horas y no contestar, ha creado una página destinada a descifrar los significados de los whatssap facilitando una especie de amigos virtuales permanentemente dispuestos a interpretar los mensajes que recibimos: www.hetexed.com. Sí señor, con dos bemoles. Ya no necesitamos estar con nuestra supermuymejoramiga para enseñarle el mensaje de turno y entre las dos como poco adivinar este también nuevo, nuevísimo momento al que le dedicamos más tiempo que a dormir y que se denomina: ¡¿Qué habrá querido decir?! cuando el mensaje puede ser un simple: Hola k tal?

Un asunto peliagudo, morrocotudo, complicado, difícil de abordar -más aún de ese clásico de me voy a dormir y a la mañana siguiente encuentras una última conexión a las 04:15h de la mañana, con la consiguiente explicación de ausencia de la misma y un salgo al paso con: ‘ni idea, se conectaría sólo’ o el ‘miraría la hora y sin querer le daría’

3a¡Qué grande que es el personal! Sin embargo a mi no me preocupan los 28 millones de parejas rotas; me preocupan más las que quedaron en pie. A ellas va dirigido este post y no al resto a quienes, por cierto, aconsejo seguir haciendo el mismo uso del whatssap, abusar de todos los síndromes e ir pidiendo cita en alguna clínica para terapias de adicciones tecnológicas. Porque una cosa está clara: ante alguien que pone el teléfono boca-abajo, lo silencia cuando está contigo, se lo lleva incluso al baño y whatssapea hasta con quien no se habla, hay que salir corriendo… echar a correr, pero sin parar…

1aPara los que usan el Whatssap como lo que es -una mera herramienta de comunicación que no está diseñada para hablar de asuntos demasiados serios o complicados, especialmente si estos son sentimentales-, ¿qué os parece si volvemos a los métodos tradicionales? Una conversación en la que escuchamos la voz de quien nos importa, cómo nos mira mientras nos habla o incluso cómo nos acaricia mientras argumenta cualquier razón que a menos de un metro puede hasta parecer un poco tonta.

Créanme queridos y queridas, que esto de discutir por Whatssap o incluso sacar las cosas de contexto, cuando no estaba ésto ni siquiera previsto, es un arma afilada, mucho. Tanto que, a veces, en el flagor de un whatssapeo nos jugamos incluso lo extraordinario sin ser conscientes del alcance de decisiones precipitadas que se podrían haber evitado, si en lugar de escribir una frase la hubiéramos pronunciado sentados en cualquier terraza, bebiéndonos una copa de vino bajo una estufa y un cielo estrellado pese a ser invierno. Deberíamos querernos más, dejarnos de tonterías, esperar a vernos para hablar de las cosas que importan, darnos más besos, discutir menos y ser un poquito más inteligentes, porque a veces la vida es generosa y da segundas oportunidades, en otras muchas esto no sucede. Tenemos toda la vida para arrepentirnos y sólo un instante para evitar que eso tenga que suceder.

Feliz viernes!

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