Un bloguero que cree que va ganando, una tortilla por los suelos y un ‘el que ríe el último, ríe mejor’

la foto (30)Ser bloguera, señores, es más peligroso de lo que os podríais imaginar. Para que os hagáis una idea hay momentos que incluso parecemos agentes secretos del Mosad en operaciones de espionaje de contenidos ajenos en plena noche. Y es que esto de querer mantener la audiencia, escribir todos los días, levantarte y ver a Lovelypepa en Nueva York con unos Manolos, cuando yo aún no me he lavado ni la cara, he puesto a duras penas el café en una cafetera que ahora resulta que Italia reivindica su fabricación, el ordenador está arrancando y la lavadora centrifugando, es duro… muy duro…

Tan duro como que son las 10:04 de la mañana y sigo moqueando mientras las blogueras del mundo ya se han hartado de hacerse fotos hasta en minishort, no tengo escrito el post de hoy ni guardo en la manga el de emergencia, no se qué voy a hacer de comer y encima me he dado cuenta que no tengo Manolos que ponerme ni ganas de hacerlo cuando imagino tener algo distinto en mis pies que unos calcetines calentitos…

la foto (29)Pero una cosa es cierta: soy inmensamente feliz… Pero no feliz porque sí, feliz porque sonrío y eso es síntoma de que voy ganando. Ganándole al bloguero en ciernes que amenaza desde hace meses con sacar el contrapunto a este AntonioMeQuiere. Ganando porque la operación Libro Mr.Wonderful fue altamente satisfactoria pese a que el rescate se me torció por un instante. Y es que ponerle por delante a una bloguera como yo un libro como ese es como ponerle a un caballo un terrón de azúcar en el hocico.

Y claro, como la vida es como es y sabe las intenciones que gasta el bloguero políglota dejó el asunto en Paula 1 Bloguero 0, teniendo en cuenta que para el momento en el que una tortilla de patatas -rescate acordado por libro- estaba en el suelo en un fatídico accidente, el libro ya estaba en mis manos.

Demasiado tarde para pedir la devolución del libro por parte de alguien que tardó cinco minutos en decidir si perdía la compostura y se la comía de igual manera o se comportaba como un gentleman y la tiraba a la basura mientras dos enormes lagrimones recorrían sus mejillas. Sabia decisión, querido bloguero dejarme escapar con el libro mientras los dos sabemos que si en lugar de ir conmigo hubieras ido solo te habrías zampado la tortilla aún sin sacudirla.la foto (28)

Así es que mientras escribes tu post acerca del cómo seguir siendo un hombre cuando en realidad te quieres comportar como un niñato en una lucha encarnizada contra el hambre y el olor a patatitas, te diré que aquí estoy, flipando con mi libro mientras como una cosa que se hace con huevos, patatas y cebolla. A dos carrillos…

Dicho ésto, gracias por ese ‘Cosas no aburridas para ser la mar de feliz’ en el que por si no lo sabías no viene nada acerca de compensar al bloguero. Nada de tortillas. En su lugar, daré un largo paseo en bici, descubriré un lugar con encanto, cantaré a ‘Quien le importa’ a grito pelao, pondré cacao en el café, me marcaré una escapada express, me daré un capricho tontorrón, miraré un buen rato el mar, e iré a un concierto y daré botes como si no hubiera un mañana. Ahhh y aunque de eso no dice nada, ya lo digo yo: comeré kilos y kilos y toneladas de melocotones…

Y ahora que lo pienso y mientras crees que no me he dado cuenta de que lo que querías era perderme de vista porque sabías que querría hacer todo eso a pies juntillas y estás ahí todo espanzurrado en tu silla regodeándote de tu victoria, pronuncia conmigo: adiós Ibiza, adiós, golf, adiós cervezas en lata… Hola Paula…

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