Pijas venidas a menos: el lujo que ya no se compra en las Millas de Oro

1Siempre pensé que lo importante de llevar un bolso de marca no era saber pronunciar el nombre de la firma en francés, sino tener la pasta gansa para comprarlo. Pues bien, ahora ya ni eso es necesario después de saber que rematar un estilismo con un bolso de Prada, un colgante de Dior o un broche de Chanel puede marcar la diferencia no siendo esta premisa un lujo reservado para unos pocos, cuando hoy está más de moda que nunca la opción de comprarlos de segunda mano.

La crisis económica y el actual gusto que existe por lo “vintage” han hecho que la compra y la venta de artículos de segunda mano se haya disparado, según datos de Cashconverters, que reflejan que aproximadamente 13,5 millones de españoles compran productos usados. Casi un  40% de la población adulta.

4Alquilar o comprar

Y como siempre hay alguien muy atento a estos cambios de tendencias y de costumbres, hoy os hablamos de la española  Leticia Laguna que perece haber sabido aprovechar esta tendencia  ha sabido aprovechar esta tendencia consolidando un año después de su puesta en marcha www. de www.misbolsosdelujo.com: un portal web a través del cual se pueden alquilar o comprar de manera segura, rápida y sencilla, bolsos y otros accesorios de lujo de segunda mano.

Dando un paseo por este escaparate virtual, comprobareis que Gucci, Chanel,Louis Vuitton, Prada o Loewe son algunas de las marcas de referencia que firman los mas de 200 productos disponibles, para los más de 2.000 clientes registrados, siendo, según hemos podido saber, que los más demandados son los clásicos  Neverfull y el Speedy, ambos de Vuitton, así como que la mayoría de su clientela son mujeres de  25 y 50 años, de clase media alta que quieren completar sus “looks” con un complemento exclusivo y, al mismo tiempo, ahorrar algo de dinero. 4

¿Qué cutre esta clase media o alta, no? Y conste que mi enhorabuena a las jóvenes empresarias que saben dar cabida a estos negocios que se nutren de estas quiero y no puedo, pijas venidas a menos que no saben que cuando no se puede llevar un Vuitton no se lleva, que cuando se rompen, se tiran por más que duela y que, por cierto, no es verdad que los Hermés que vende un marroquí en un mercadillo los domingos provengan de la fábrica. Según me ha confirmado un gurú de la moda al que suelo hacer caso, unas veces más que otras, esa opción es imposible.

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