… lejos contigo a bailar, a dejarnos llevar sin seguir los consejos; los consejos que dan los que por miedo a hablar viven no siendo ellos

1La Repesca: Lesson Two

Ya hablamos hace algunas semanas de lo que era la repesca y de la nueva clase de solteros que anda suelta por ahí, advirtiendo de las consecuencias de toparse con uno y rendirse a sus encantos. Para los que no sabéis de que estamos hablando os recomendamos un repaso a la primera de las lecciones introductorias a esta complicada pandemia de la que las mujeres de bien debemos mantenernos al margen si queremos sobrevivir en este mundo donde a veces es difícil saber donde está el in y dónde el out de los armarios, donde es complicado no ver un especímen tronista, un choni-camuflado o un simple y llanamente hortera con circonita en una de sus orejas…

Sin embargo, nos seguimos centrando en los mamarrachos que son mi especialidad, cuando hoy a modo introducctorio me gustaría dirigirme a ellos en esta lesson two: Cuando las mujeres decimos no, es no… No es un tal vez, o digo lo contrario de lo que pienso o algo por el estilo… No es un no, una negación, un no quiero porque no me da la gana, es el derecho que nos asiste a las mujeres y a los hombres como personas a decir basta o mejor dicho a decir ‘vete a hacer puñetas’.

2Dentro de esta lección dos y una vez aclarado lo que significa la ene y la o cuando se juntan – entendiendo que en el universo AntonioMeQuiere las mujeres estamos hechas de una pasta diferente a ese clásico de los estereotipos del gran ‘Las Mujeres son de Venus y los Hombres de Marte’ que yo, por cierto me niego a leer dando por hecho que las generalidades no existen y que un libro que parte de la premisa de la necesidad de respeto y confianza en una relación hombre y mujer no debería ser un best seller por el simple hecho de que eso no es lo extraordinario, sino la regla entre las personas inteligentes- vamos a por ese ‘no eres más egocéntrico porque no se puede’. Queridos mamarrachos y mamarrachas, que también las hay, tenéis que aceptar que no siempre se puede ganar, que las cosas hay que cuidarlas cuando se tienen y que no puedes pensar que cada cosa que se dice, se hace o se escribe es por y para vosotros. Cuando un mamarrach@ pasa a la historia, pasa a la historia; es decir, no hay vuelta atrás. La vida continúa, las puertas se cierran, se abren ventanas y cuando os queréis dar cuenta, alguien mucho más listo y más noble os ha levantado lo que seguís considerando vuestro porque creer que uno es el ombligo del universo es lo que tiene, que os equivocáis nuevamente.

Poner límites, ir tomando decisiones…

Dicho ésto y a sabiendas de que un montón de vosotros seguís mi blog, advertiros de que somos muchos los que creemos firmemente que los pantalones pirata de colores fueron creados un Día de los Santos Inocentes y hasta hoy nadie a descubierto que fue una broma, de la misma manera que el look de futbolista trasnochado ya está hace años en caída libre, que ponerse cuellos o escotes en V no están de moda y mucho menos más allá de los cuarenta, que los hombres se visten por los pies y que hay que tener cuidado con los bolsos. A ciertas horas de la noche uno se arriesga a llevar dos en lugar de uno.

Respecto de los zapatos, es bueno saber que las chanclas, al igual que el chandal queda circusncrito al ambiente deportivo, sólo se deben usar en ambientes playeros dejando el lucimiento de los pelitos masculinos de los dedos de los píes al más estricto ámbito familiar.

Los cuentos chinos, para las chinas ;))

Los cuentos chinos, para las chinas ;))

Ser hombre hoy es complicado cuando hay tías que molan, molan mucho, pero mucho muchísimo y que además saben distinguir a un truhán de un señor; una situación compleja que además se complica mucho más cuando además de esas tías que molan hay que ser consciente de la existencia de auténticos señores que saben decir un te quiero sin problema alguno, a pronunciar la palabra siempre sin sentir sonrojo y a comportarse con algo que se llama ‘clase’. Como soy consicente de que para vosotros, mamarach@s del mundo esta palabra, además de ser compleja en su pronunciación, es ajena a vuestra capacidad intelectual recordaros que es un sinónimo de elegancia o saber estar.

Y como soy consciente de que haberme metido a bloguera en apuros, ser increiblemente feliz, opinar lo que creo conveniente aunque no siempre eso sea políticamente correcto, escribir tuits para la persona que ocupa mis sueños de noche y muchos post para quien comparte mis días parece ser que crea alguna que otra suspicacia deciros lo siguiente: chismorrear es de muy mal gusto y traicionar a los amigos, de pésimo; juzgar lo que no se conoce es un arma de doble filo; la maldad en las aseveraciones, envejece. Pero lo peor de todo es que todo lo anterior es una pérdida de tiempo.

Y como dice una canción que me encanta: lejos contigo a bailar, a dejarnos llevar sin seguir los consejos; los consejos que dan los que por miedo a hablar viven no siendo ellos y te quiero más que este tiempo atrás…

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