Ven, siéntate conmigo en este viejo sillón… te contaré una historia, my little prince

 

By Paula Puerta

By Paula Puerta

Dijo John Fante en el prefacio de su maravillosa novela ‘Espera la primavera, Bandini’: ‘Tengo miedo, no soporto que mi propia novela me desnude’. Curiosa observación por parte de un escritor que siempre duerme a mi lado. Será que yo me encuentro aún demasiado lejos de ser alguien como él; será que quizás nunca llegue a parecerme, pero lo cierto es que yo no siento demasiado temor a que nadie descubra mi alma en mis textos… Será que no me avergüenzo de lo que siento, de lo que escribo y mucho menos de esos susurros que me despiertan a veces incluso en plena noche hasta sacarme de la cama…

 

Y porque una corazonada es la creatividad tratando de decirme algo, según también aseguró una vez Frank Capra, ven y siéntate conmigo en este viejo sillón de color amarillo que voy a contarte una cosa… Abriremos este libro al azar y tú cerrarás los ojos, así será más fácil imaginar; un día te leeré uno que habla de mí, pero mientras llega ese momento quiero estar segura de que llegarás a conocer esta historia que esta dentro de un libro que me dijiste que te regalaron no hace mucho; un libro escrito por un contador de historias y aviador que en definitiva no era más que un aventurero como lo eres tú: un hombre adulto que intentaba razonar y actuar como un niño, aunque no lo era… un señor extraordinario que se estrelló en un desierto donde se encontro a un niño de cabellos rubios. Un niño que resultó ser un príncipe de otro planeta…

 

No siempre hay que entenderlo todo, pese a que no debes hacer lo que no entiendes

No siempre hay que entenderlo todo, pese a que no debes hacer lo que no entiendes

Cuenta este libro cómo hasta encontrarse, el principito había viajado por otros seis planetas más… planetas que escondían vidas; planetas y personas que te sorprenderán tras esas preguntas cuyas respuestas se dan por hecho y que no ocultan más que una necesidad de ser consciente de lo mucho que queda por vivir y por aprender.

 

 

También habla de despedidas y de muchas cosas más, pero por encima de todas habla de la amistad. Por eso quiero contarte que debes estar atento cuando lo leas y yo no esté en este viejo sillón… Quiero que recuerdes que esta es mi parte favortita; una parte que habla de ritos, de amor y de lazos que solo se anudan en el alma. Habla de un zorro también; uno que le dice al principe de otro planeta que no puede jugar con él porque no está domesticado…

 -¡Buenos días! -dijo el zorro.

-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.

-Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz.

 -¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!

-Soy un zorro -dijo el zorro.

 -Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!

-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.

-¡Ah, perdón! -dijo el principito. Pero después de una breve reflexión, añadió: -¿Qué significa “domesticar”?

Un día iremos a Paris...

Un día iremos a Paris…

-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?

 -Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa “domesticar”?

-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?

-No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? -volvió a preguntar el principito.

 -Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear lazos… “

-¿Crear lazos?

 -Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…

 -Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor… creo que ella me ha domesticado…

 -Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.

 -¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.

 El zorro pareció intrigado: -¿En otro planeta?

-Sí.

Un viaje en globo, como del que me hablaste una vez

Un viaje en globo, como del que me hablaste una vez

-¿Hay cazadores en ese planeta?

 -No.

 -¡Qué interesante! ¿Y gallinas?

 -No.

-Nada es perfecto -suspiró el zorro.

 Y después volviendo a su idea:

 -Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:

 -Por favor… domestícame -le dijo.

-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

 -¿Qué debo hacer? -preguntó el principito.

-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…

El principito volvió al día siguiente.

-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.

 -¿Qué es un rito? -inquirió el principito.

 -Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

my little prince

my little prince

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.

-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique…

-Ciertamente -dijo el zorro.

 -Y vas a a llorar!, -dijo él principito.

 -¡Seguro!

 -No ganas nada.

 -Gano -dijo el zorro- he ganado a causa del color del trigo

 Y luego añadió:

-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto:Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos

 -Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella

 -Es el tiempo que yo he perdido con ella… -repitió el principito para recordarlo

 -Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa..

 -Yo soy responsable de mi rosa… -repitió el principito a fin de recordarlo…

 Gacias por tu tempo que me ha convertido en algo importante… Y no olvides que quien te regaló este libro debe quererte mucho.

 

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