Nos metemos en los zapatos de Elisabet Benavent: ‘Cuando te rindes un poco a ese “yo” que se desnuda en lo que escribes, todo fluye un poco mejor’


Valeria en blanco y negro FotoElisabet Benavent, un nombre con mayúsculas que se ha colado en el difícil mundo editorial tras rubricar el ya denominado y mas que conocido ‘Fenomeno Valeria’; cuatro libros que conforman una saga, publicados en muy corto espacio de tiempo y que suponen un desafío para los clásicos problemas a los que se enfrentan a diario numerosos autores de renombre: enganchar con sus historias, enamorar, interesar y no dejar indiferente a los lectores. Hoy en AntonioMeQuiere, nuestro rato a solas con la autora de una de las sagas literarias más vendidas en España.

1. Las cosas han sucedido demasiado deprisa; a una velocidad de vértigo ¿Cómo se las ingenia Elisabet Benavent para seguir con los pies en el suelo? Yo sigo siendo exactamente la misma persona que era antes de publicar y el círculo en el que me muevo también lo es, así que es difícil perder la perspectiva. De todas formas hay que relativizarlo todo y ser muy consciente de que he tenido una oportunidad de oro y que tengo que seguir trabajando duro para no desperdiciarla.

2. Como muchos autores en los tiempos que corren optó por la autoedición. ¿Intentó antes tocar alguna puerta física o sus pretensiones fueron modestas desde el inicio de esta andadura? ¡Modestísimas! La verdad es que casi fui empujada a autopublicar, porque a mí no me acababa de convencer pensar que gente a la que no conozco me leyera. Me hacía sentir un pelín… desnuda. Yo quería mis libros en mi ordenador, controladitos, escondiditos, porque me daba una vergüenza tremenda y tenía mucho miedo a la crítica. Mucha gente que me conoce ni siquiera sabía que me apasionaba escribir hasta que no publiqué en Amazon. Pero tuve que armarme de valor. Las críticas son importantísimas para poder seguir aprendiendo.

3. ¿Algún consejo para esa legión de escritores que guardan sus manuscritos aún en esos cajones malditos y olvidados de los sueños? Que se animen a autoeditar en digital. No implica inversión previa, es fácilmente gestionable y la experiencia es muy enriquecedora. Plataformas como Amazon son un gran escaparate que te dan la oportunidad de moverte, de que se escuche tu nombre y de que te lea gente fuera de tu círculo de allegados, que, además te devuelve un feedback a través de sus opiniones.Sin título

4. La Saga Valeria, de la que hemos hablado en varias ocasiones en este blog, es obviamente fresca, descarada, sexy sin rozar siquiera la vulgaridad, divertida y tierna, muy tierna. ¿Hablamos de Valeria o estamos hablando en realidad de Elisabet en el Espejo? Fifty fifty. Las cosas que le pasan, la trama, no tiene demasiado que ver conmigo, pero los personajes no dejan de tener mucho de mí. Todos. Sin darte cuenta, cuando escribes, vas volcando cosas sobre ti, tus miedos, tus inseguridades y también todas aquellas cosas que para ti son importantes. En eso Elisabet sí se ha metido en los zapatos de las chicas. O más bien al revés, no lo sé bien. Lo que sí sé es que en una cena de las que hago con mis amigas, el tono es muy similar al de las reuniones de las chicas de la saga y eso me gusta. Es mi tributo a ellas que, en tantos sentidos, han sido mis musas.

5. Durante los procesos creativos, especialmente los que nos dedicamos a escribir sabemos que a veces se produce una particular circunstancia de desdoblamiento entre los protagonistas y el propio autor. Cobran vida propia ajena a los deseos del autor. ¿Es este su caso o, por el contrario, es la descripción de una Elisabet al desnudo? En general todos los personajes tuvieron un momento de ponerse peleones y respondones. Yo intentaba llevar la trama hacia donde tenía pensado, pero ellos se negaban. A veces era uno en concreto y otro rato eran todos a una, como Fuenteovejuna. Sin embargo, cuando te rindes un poco a ese “yo” que se desnuda en lo que escribes, todo fluye un poco mejor.

Sin título 26. Hablemos de datos… ¿Cuánto hay de la autora en el personaje principal, esa inolvidable Valeria, cuánto de intención, cuánto de sueños por cumplir y cuánto de pura invención? Díganos la receta exacta, por favor… ¿Cuál es el secreto para conectar con ese sector de lectores tan considerable y de difícil acceso? No tengo la receta del éxito, por más que me gustaría, no creas. Sólo me dejo llevar por la intuición. Valeria no sólo tiene cosas mías, sino de muchas de las chicas que me leen. Creo que eso es clave: hacer que la lectora se vea reflejada en lo que lee y se identifique con lo que sienten los personajes. Me parece esencial. Al final, leer es algo así como probarse la vida de otras personas a ver qué tal nos sienta, pero tiene que haber un punto de partida, una empatía que facilite la inmersión en la lectura. Es lo que busco cuando leo un libro y también lo que busco que sientan los demás cuando me leen.

7. Como ya sabe muy bien, soy una firme opositora de la clasificación de la literatura por parte de algunos sectores interesados y sujetos a esa intelectualidad que parece estar reservada a unos pocos en función de lo que leen. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Que opina acerca de que los libros se vean asfixiados de antemano por este injusto yugo? ¿Qué es la literatura para usted? ¿Cómo la tratan dentro del mundo literario? Estoy de acuerdo contigo en que las etiquetas no suelen traer nada bueno de antemano. Muchas veces no son más que la expresión de ciertos prejuicios. Pero también creo que en cuanto a esa clasificación literaria, existe una intención de “ordenar” los géneros para manejarlos mejor. El ser humano es así; nos encanta clasificar las cosas para saber exactamente dónde colocarlas. Estas etiquetas de género a veces te hacen daño y otras te benefician. Incluso puede que se junten las dos cosas a la vez: que pierdas lectores por estar adscrita a un género en concreto pero ganes lectores por estarlo. Creo que es una cuestión muy compleja. Sin embargo, personalmente, no creo en géneros malos y buenos. En la variedad está el gusto.

8. En sus libros hay mucho sexo. Un sexo divertido, bien descrito y en cierto modo convertido a veces en hilo conductor de alguna de las cuatro novelas. Yo, sin embargo, me quedo con la fragilidad y la ternura soterrada que esconden sus líneas. ¿Con que se queda usted? ¿Cuál es esa parte que más le gustó escribir o describir? Siempre disfruto mucho con los diálogos. Me parece una manera ágil y rápida de caracterizar a los personajes e intentar hacerlos redondos, que es una de las cosas más complicadas de escribir. Pero si tuviera que quedarme con algo en abstracto, me quedaría con la relación entre ellas. Entre las cuatro. Esa tela de araña que hace posible que, a pesar de ser completamente diferentes sean una de las piedras angulares de sus propias vidas. Siempre he creído que hay una familia que te viene dada y otra que creas tú a tu alrededor. Sin título 3

9. Dijo Eduardo Mendoza que escribía libros solo para conocer cómo terminaban. En una saga como esta, en la que usted ha podido incluso vivir aquellas vidas que nunca llegaron a existir, ¿cómo eligió el final sin que se le rompiera el corazón? A mí, como ya sabe, me rompió el mío. Fue complicado. (Cuidado, spoiler! XP) No me avergüenza contar que dentro de mí vive una drama queen bastante propensa a los finales tristes y desgarradores. En un principio fue el tipo de final que escribí. No creí, como le pasa a Valeria con Oda, que ese tipo de personajes pudieran terminar de otra manera. Sin embargo, cuando se lo dije a una de mis amigas, me pidió (después de amenazarme con quemar mi casa) que lo revisara y que me interrogara a mí misma sobre sí no podría de verdad ser de otra manera. Y ¿sabes? Soñar es gratis. La vida ya es suficiente cruel todos los días. Algo así pensé. Eso y que, releyendo, por fin creí a Víctor. Pero esto, como en casi todo, es cuestión de gustos.

Firma de libros Madrid10. ¿Se puede vivir, aun habiendo triunfado como usted, de la literatura? Me cuesta mucho ponerme la medalla del éxito. No es falsa modestia, de verdad. Es que me comparo con los grandes y me veo tantísimo camino por recorrer! Y no me apena, que conste; me parece emocionante seguir trabajando en ello. En cuanto a la cuestión económica… yo sigo trabajando en la oficina, tal y cómo hacía antes de publicar. Vivir de los libros es complicado y más hoy en día. Es el sueño de mi vida, claro. Me encantaría tener el tiempo suficiente como para poder hacer de esto mi profesión y dedicarle tantas horas al día. Creo que más que una cuestión económica se trata de una cuestión de disponibilidad. Sin embargo conozco gente que ha podido cumplir ese sueño, así que al menos sé que no es imposible.

11. Hablemos de sus miedos, apuesto lo que no tengo a que esos temores existen bajo esa eterna sonrisa a la que nos tiene acostumbrados. ¿Tiene miedo a no volver a escribir un buen libro tras este fenómeno que ha dejado, ya de entrada, un listón tan alto? ¿Ha pensado en que podría suceder que la encasillen en este género y no encaje después en otro tipo de proyectos diferentes? Por cierto, ¿los tiene? Por supuesto que tengo miedo. Tengo miedo, vértigo y a ratos me supera pensar, como bien dices, que esto ha podido ser un golpe de suerte. Me pasa como a Valeria, que me asusto porque esta es la ilusión de mi vida y da terror que se desvanezca. Pero los miedos hay que controlarlos y en ningún caso dejar que nos superen. Son el punto de partida para crecer, supongo. Es como mi miedo a volar. Odio los aviones, pero si me dejara llevar por ese miedo jamás habría estado en muchos de los sitios que he visitado. Hay que respirar hondo y ver que a veces el resultado vale el esfuerzo. Tengo proyectos para este próximo año. En 2014, aún no sé el mes, publicaré otro libro. No pertenece a una saga y a pesar de ser del mismo género, es algo diferente, por lo que… ¡los nervios están servidos!

12. Un olor, según Elisabet Benavent. El que más le guste… Va a sonar ñoño, pero el del cuello de mi marido. Me hace sentir en casa, da igual dónde estemos.

13. Un sabor… La cocina de mi madre y una copa de vino. O sushi.

14. Un color… El negro.

15. Un lugar… Cualquier playa del Mediterráneo.

16. Una sensación… La de ser abrazada por alguien al que quieres.

17. Si pudiera elegir una canción con la que acompañar la lectura de sus libros, ¿cuál sería? ¿Sólo una? ¡No sé si seré capaz! Uhm… At last, Etta James.

Sin título 418. En cierto modo, en sus novelas, habla de algunas muñecas rotas escondidas bajo un rojo carmín y un perfecto eyeliner… Muchos consideran incluso a esta saga como un manual de amor ¿Lo es? ¿Es consciente de que sus personajes incluso han generado una corriente de comportamiento entre sus lectores? ¿Qué es el amor para usted? ¿Alguna receta? ¿Manual de amor? Creo que me viene grande. Jajaja. Me encantaría que fuera verdad, pero no sé, hay que ser consciente de que mi intención al escribirlo fue reflejar a las chicas reales y que, si alguien me leía alguna vez, se olvidara de la rutina. Nada más. Sobre lo de la corriente de comportamiento entre mis lectores no tenía ni idea. ¡Me dejas muerta! Y ¿qué decir sobre el amor? Creo que es lo que nos mueve: el amor por nuestro trabajo, el ideal del amor romántico, el amor por nuestra familia o amigos… Creo que nos hace querer ser mejores. Y sobre si tengo alguna receta… a ver. Llevo once años con mi marido, casi cinco de ellos casada y si algo he aprendido en estos años es que las relaciones implican atención, mimos y esfuerzo. El amor no baja del maná; pasada la etapa de enamoramiento, el amor hay que currárselo para que siga siendo todas esas cosas bonitas que es. Hay que ser transigente y empático.

19. Amor, sexo, mentiras, supervivencia, amistad y la propia vida en estado puro ¿Cuál es el secreto de la felicidad? ¿Ha pretendido la felicidad absoluta de sus personajes o, tal vez, prepara un quinto libro? No tengo ni idea de cuál es el secreto de la felicidad. Yo soy de las que piensa que la felicidad es un estado mental. Con una actitud positiva es muchísimo más fácil que todo venga rodado. Y hay que sembrar si se quiere recoger, ser sincero con uno mismo y ser consciente de que no se puede gustar a todo el mundo. Sobre la felicidad de mis personajes, en ningún caso he pretendido la felicidad absoluta, porque creo que no existe. (Danger, spoiler!!) Por eso en el epílogo de Valeria al desnudo Valeria cuenta que no todo han sido rosas en el camino; han tenido que renunciar a cosas, han tenido que lidiar con situaciones lejanas a lo “ideal”. No es un colorín colorado, vivieron felices y comieron perdices. Es un: ha salido bien, pero… ¡lo que hemos tenido que pelear!

20. Nos enfrentamos a diario a datos que ponen de manifiesto la crisis editorial a la que estamos asistiendo. ¿Cree que sobran libros, faltan lectores o será que aun algunas editoriales no se han adaptado al cambio de gustos literarios de las generaciones que ahora son los que se pasean por las librerías tanto físicas como virtuales? Es un tema delicado. Personalmente creo que el entorno económico en el que nos movemos no facilita que el lector guarde un presupuesto para libros. Es una cuestión complicada, sin duda. Además, es posible que las nuevas generaciones tengas un poco abandonada la lectura. Cada vez hay menos niños que piden un cuento y más que lo que quieren es la Wii. Hay que fomentar la lectura, pero no sólo por el negocio, sino porque es una parte vital del aprendizaje.

21. ¿Si pudiera hacer realidad una parte de sus libros, cuál sería? Yo lo tengo claro, sacaría a Víctor de esas líneas… Si te contesto esta pregunta con algo en concreto me meto en un jardín de agárrate y no te menees. Así que me voy a quedar, así, a rasgos generales con lo de vivir de lo que escribes, organizar tu jornada con total libertad, tener a tus amigas tan cerca… y estar tan estupenda como Valeria.

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22. ¿A qué sabe el éxito? Como comentaba antes, me cuesta bastante ponerme esa medalla. No estoy viviendo toda la publicación de la saga de esa manera. Lo vivo como un millón de nuevas experiencias que me enriquecen día a día.

23. Me quedaría haciéndole las millones de preguntas que aún siento que se me quedan en el tintero. Juré que haría diez y hemos llegado a la veintitrés haciendo trampas, algunas son varias en una. Para terminar, ¿con que sueña la promotora de una saga que nos ha hecho reír o sentir en definitiva? En sentido figurado sueño con poder dedicarme jornada completa a escribir; sueño con no perder las ganas de aprender; sueño con seguir viajando tanto cuánto pueda con mi marido y tener más tiempo para nosotros; sueño con ser la mitad de buena madre de lo que han sido mis padres conmigo y con mi hermana. En sentido mundano, sueño un montón de cosas absurdas, como que me tatúo dos gambas en el brazo.

Uno de mis sueños como periodista y tras haber hecho varias reseñas de sus libros -de los que me confieso admiradora número uno- como no, era poder descubrir  cómo son los zapatos con los que camina  Elisabet Benavent, Elisabet en el espejo, en toda la gama de colores y por supuesto, al desnudo. Gracias por hacer que mi sueño también se haya cumplido, en mi nombre y en el de todas esas princesas valientes que conforman este planeta llamado AntonioMeQuiere.

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