Good bye 2013… el año en el que aprendí que la palabra siempre a veces es demasiado grande

Aquí estamos, en el último día del año. Un día complicado para una bloguertown a la que no le queda más remedio que mandaros un millón de buenos deseos para el 2014, una canción bonita y un consejo para esta noche antes de que alguna decida ponerse unos tacones plateados de plataforma antiestética. Para las que vais a hacer semejante osadía, no olvidéis que ‘la belleza es lo contrario a lo perfecto; es confianza, carisma y carácter’. la foto (3)3

Para los que no os importan los brillos imposibles y a estas horas ya habéis vuelto la mirada atrás para comprobar de qué están hechos los años –solo de lágrimas, alguna sonrisa que otra, sueños y cálidos abrazos– la letra de una canción que habla de uno de esos dioses que a veces hacen falta, uno de esos que pueden llevarse a los que nos importan, despojarnos de nuestras ropas; un dios que puede romper juramentos sólo por ser quien es… pero, a fin de cuentas, un dios al que yo al menos le pido que si hace una de cualquiera de esas cosas, me de el valor suficiente porque yo  a pesar de todo también tengo miedo…

la foto (2)Y para todos los demás…, para los que me quieren y para los que no, para los que me conocen y para los que nunca se cruzarán conmigo pero forman parte de este planeta inventado, mis mejores deseos en este año que está a punto de llegar. Dicho ésto os tengo que dejar… aún tengo que hacer la tarta de merengue y frutas del bosque perfecta, salir a pasar las últimas horas de este año -en el que pasó de todo- con los que quiero echando de menos a los que no estarán, contar las uvas para no hacer trampas de última hora, elegir unos bonitos zapatos de tacón, algo brillante, algo suave, una barra de labios roja y la mejor sonrisa para estar lista a la hora de las Cenicientas.

La hora exacta en la que pensaré en ti. La hora de esas doce uvas. Una por cada cosa aprendida. Un brindis por nosotros, por los que no esperamos a ser grandes para intentarlo y un total de diez pares de primeros besos entrañables…

Y así mientras la primera campanada de paso a la segunda daré las gracias por todas las cosas buenas… Cuando la segunda de paso a la tercera recordaré que quien pide perdón, primero debe perdonarse a sí mismo. La tercera será la uva que elegiste para mí; la cuarta me dirá que la palabra siempre a veces es demasiado grande y otras, demasiado pequeña; la quinta, que tu voz es la más bonita melodía; cuando llegue la sexta sentiré expectación porque nadie sabe qué es lo que está escrito… Durante la séptima sonreiré porque sabré que no estabas atento y habrás perdido el hilo para dejar la octava, la novena y la décima para los deseos, que son muchos. La onceava me dirá que estás llegando y la duodécima que un día tal vez dejaremos de decirnos adiós para decirnos simplemente buenas noches. la foto 2

Feliz año Nuevo a todos, deberíamos bailar un poco, no os parece?? y como no puede ser otra… Veo amigos estrechándose las manos diciendo ¿como estas?
cuando en realidad quieren decir te quiero…  and i think to myself what a wonderful world… yes i think to myself what a wonderful world…

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