Belén cumplió años…

 

La apuesta por el PhotoBox de One2One siempre es una victoria segura

La apuesta por el PhotoBox de One2One siempre es una victoria segura

Y algunos casi mueren en el intento. Con el permiso de la anfitriona y para que el lunes sea un poco más llevadero, empezamos la semana hablando de una fiesta que supera cualquier decálogo de esos que escriben gente como yo: cómo conseguir una fiesta perfecta en casa, cómo vestir para una fiesta informal, como cumplir años y seguir estando estupenda…

… Porque si hay que ponerle un calificativo al cumple de Belén tendría que ser un memorable con letras mayúsculas. Si no conté mal -y no recuerdo haberlo hecho- los invitados no superábamos la veintena, el escenario, su acogedora casa; la cena de la mano de Estudio Gastronómico y la diversión de One2One.

Nuestra Belén, la cumpleañera que no puede ser más divina

Nuestra Belén, la cumpleañera que no puede ser más divina

El número de aperitivos fue incontable a la vez que difícil de contabilizar, gracias a esos camareros que me llegaron a dar miedo. Si bien al principio no me di cuenta, a medida que fue transcurriendo la velada noté que eran como prestidigitadores: dabas el último sorbo de champange y ellos aparecían de inmediato botella en mano. Daba igual el lugar donde estuvieras porque un último sorbo y chas! Ahí estaba la botella de nuevo. La botella y un nuevo aperitivo. Uno y otro y otro más y lubina asada y carrillada al horno… hasta que llegó la tarta: un pastel de zanahorias.

Un pastel con velas y el consabido cumpleaños feliz que ponía punto y final a las charlas distendidas entre los invitados, en distintos grupos por la casa y la terraza -convertida en chil out por una noche- para dar el pistoletazo de salida a ese ‘sabor de amor’ que aún resuena en mi cabeza.

Achi & Me; nos faltó la bella Pauli, su mujer en la foto!! es más lista que nosotros y sabe eso de ¡fotos no!

Achi & Me; nos faltó la bella Pauli, su mujer en la foto!! es más lista que nosotros y sabe eso de ¡fotos no!

No se si es que la barra iluminada era mágica o fue el Photobox, pero el hecho estremecedor que allí sucedió fue que esos guapos y guapas – no podía haber gente más bella por metro cuadrado, (veinte por trescientos daría una cifra normal, pero como además de guapos eran cariñosos se concentraron en muchos menos metros, dando lugar a un guapo/a por cincuenta centímetros)- pasaron de charlar a convertirse en bailarines de altura en un salón despejado a esas horas -también por arte de magia- bajo unas luces de discoteca que tenían toda la pinta de tener que ver con Achi, el encantador de serpientes.

Y así fue más o menos cómo la fiesta elegante y chic de Belén, a quien mando un beso gigante desde aquí y le doy las gracias de nuevo por lo cariñosa y genial que es siempre incluso cuando está cumpliendo años, se convirtió en la versión del bollywood de este año y quizás del que viene hasta que vuelva a sumar años.

Los estilismos de Achi, siempre mi debilidad

Los estilismos de Achi, siempre mi debilidad

Lo más destacable además de todo lo ya mencionado en esta crónica social basada por supuesto en un ‘tu, me, mi , conmigo’: el estilismo de mi amigo Achi (no puedes llamarte así, llevar esos calcetines y pretender que no te saque en mi blog), los distintos Dj que pincharon en la fiesta y que lograron el enloquecimiento en algunos momentos, la barra iluminada para que nadie dejara de encontrar el camino hacia la barra libre que en este caso no tuvo fin, esa declaración de amor en una ventana y la adaptación al glamour de la frase de Lola Flores: ‘si me queréis, irse’ por parte de Jordi, quien lejos de pronunciar ninguna de esa palabras optó por apagar las estufas de la terraza sin conseguir nada más allá que los que quedaban en la fiesta se pusieran los abrigos.

Fiesta genial, Belén. Mil gracias de nuevo porque de veras que no creía que divertirse tanto fuera posible…

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