Viejas historias de marineros arrumbados, de cosas que mueren o tal vez no y una receta chilena

 

Puerto de Estepona

En mi cocina hay cosas que no pueden faltar a la hora de cocinar: sal, pimienta, aceite de oliva y por supuesto música… ‘todo lo que termina empieza en otra parte, tal vez hoy nazca un ángel por el que ayer murió… no quiero entretenerte…’

Esta es la canción de hoy para cocinar empanadas chilenas junto a mis fantasmas, aunque para ser honestos esta receta no es de ninguno de ellos… pero sí dedicado a uno en particular; alguien con quien pasé muchas horas metida en una cocina que no está muy lejos de donde estoy yo ahora; alguien con quien solía compartir risas, recetas y alguna que otra lágrima. Cuando me acuerdo de ella no tengo más que poner una olla en el fuego y cocinar unas patatas estofadas con carne. Será el olor o simplemente el esfuerzo por conseguir que el sabor sea perfecto, lo que propicia que consiga sentir que ella está junto a mí. Esos días siento que debí decirle cuánto la quería, por eso hoy aprovecho para recordárselo mientras elijo una receta que sea capaz de acercarme a otro lugar en el mundo del que justo anoche me contaron una historia.

Y es que me han contado que en la Isla de Pascua hay un restaurante. Un lugar pequeño y acogedor, decorado con motivos marineros. Un lugar perdido en el mundo. Me han contado que hasta allí llegó un día, hace muchísimo tiempo, un señor a bordo de un barco. Un barco de madera con el mástil torcido. Dicen los que me han contado esta historia que ese señor tenía unos ojos curiosos y una sonrisa encantadora. También me han dicho que cuando llegó no podía recordar ni su nombre ni el lugar de dónde venía. El desgaste de las maderas de la bañera de aquel viejo barco, en cuyas amuras se veían unas letras borradas por la sal de las que sólo quedaba una equis gastada y vieja, fue el único indicio de que el trayecto había sido muy largo.

la foto(12)Los nativos de la isla al verlo encallado en la orilla fueron en su auxilio y se quedaron prendados de aquella grata sonrisa y de su peculiar forma de hablar. Le dieron cobijo, alimento y abrigo, mientras aquel extranjero buscaba en su cabeza sus viejos recuerdos. ¿A dónde volvería? Se preguntaba una y otra vez tratando de averiguar en qué momento se olvidó del mundo y de él. Dicen los que me han contado la historia que así pasaron algunos años. Tantos como estrellas tiene el cielo. Tantos años como tardaron en restaurar aquel viejo velero. Tantos que fueron tantos… tantos y tantos y tantos que nadie tampoco puede saber con exactitud cuántos fueron.

Dicen los que me han contado esta historia que tuvieron que ser otros ojos, los de una mujer, que llegó allí también por casualidad muchísimo tiempo después, los que le dieron todas sus respuestas. Una mujer, cuyo nombre nadie conoce, porque estas cosas se olvidan a medida que se cuentan estas historias que uno no sabe ni siquiera sin son verdad.

la foto(7)Una mujer que sabía de fórmulas matemáticas y de compases… una mujer que supo enseñarle el camino de vuelta y la receta que yo ahora os voy a contar… La misma mujer por la que él decidió no volver a pesar de haber descubierto el sendero que lo llevaría de vuelta.

Dicen que los dos decidieron quedarse en aquel mágico lugar… dicen que bailaban hasta el amanecer… que se prometieron cosas eternas sin pronunciar una sola palabra. Dicen que si vas a ese restaurante de motivos marineros en una de esas estanterías hay una vieja foto de aquellos dos maravillosos locos… una vieja imagen que demuestra que de verdad existieron…

 Receta de Empanada Chilena

Empanadas Chilenas

Yo no os puedo jurar que esto fuera verdad pero sí os dejo la vieja receta chilena que habla también de ellos:

Para la masa:

1Kg.de harina
2 huevos, sal, agua
1/4 Kg. de mantequilla sin sal

Para el relleno:

1 Kg. de carne de ternera picada
2 cebollas blancas grandes y 3 pimientos verdes bien picados
2 cucharadas de pimentón
1 cucharada de ajo molido
1 cucharada de comino en polvo
4 cucharadas soperas de aceite de oliva

Elaboración

Mezclar la harina y la sal en un bol. Una vez hecho ésto, agregamos la mantequilla tibia, los huevos y agua mientras mezcla amasando. Una vez obtenida la masa, la ponemos sobre una superficie enharinada y seguimos amasando hasta que consigamos tener una bola homogénea. Tras ésto, habrá que dejar descansar quince minutos en lugar tibio, cubriendo la bola de masa con un paño húmedo. Pasado el tiempo estimado, lo estiramos con un rodillo hasta un espesor de tres milímetros. Cortamos entonces círculos de 14 cm. aproximadamente de diámetro.

 

Para el relleno, calentamos el aceite en una sartén. Salteamos las cebollas picadas hasta que estén transparentes y el pimiento. Retiramos del fuego y agregamos la carne, el pimentón, el comino y el ajo molido. Revolvemos con una cuchara para mezclar bien los ingredientes y rectificamos la sazón si es necesario. Dejamos enfriar. Este es el secreto de las empanadas jugosas.

 

Finalmente pondremos una porción de relleno en el centro de cada disco de masa y agregamos una aceituna. Mojamos ligeramente los bordes y cerramos la empanada. Aplastamos los bordes con un tenedor o le hacemos lo que se conoce como repulgue: una sucesión de pequeños dobleces del borde sobre sí mismo que al final queda como una costura. Nos tenemos que asegurar que quede bien cerrada.

 

Pues listo, una vez hecho esto bien las freímos, bien las hacemos al horno…

 

Feliz domingo!!

 

 

 

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