Depende del reino, desde luego ser princesa resulta agotador… post dedicado a esas valientes

 

1Por fin es viernes, dirán algunas mientras teclean un superinteresante tuit precedido o no por ese #felizviernes en sus móviles de última generación. Escribirán con toda probabilidad una gilipollez detrás de otra mientras esperan turno en la peluquería para retocarse las mechas californianas, mirando, como no, las últimas novedades en Instagram quedándose atónitas ante el anuncio de publicación del libro de Eugenia Silva: Las cuatro estaciones.

Un libro que, por cierto, me acaban de regalar y no se muy bien porqué aunque tal vez intuyo que me han confundido con una bloguera de moda para la que las dilapidantes frases de Silva se convertirán en una especie de mandamientos para vivir. Y yo, que hoy ya os iba a empezar a hablar de la Navidad, no puedo dejar de leer las frases que promocionan este libro que se vende en las librerías -no lo dudeis- y que ha cambiado el curso del post del viernes.

2La modelo recoge en estas páginas todo tipo de soluciones para todos y cada uno de los imprevistos…¿Soluciones para todos los imprevistos? ¡Qué momento descubrir cuáles son los imprevistos contemplados! ¡Qué momento una de las frases con la que arranca su joya literaria!: No conozco a nadie que haya ido a París y no haya vuelto enamorada de esa ciudad…

¿No conozco a nadie que haya ido a París y no haya vuelto enamorada de esa ciudad? ‘¿Pero qué ven mis ojos?’, se preguntarán muchas, mientras teclean #memueroporleerlo, #noshassalvadolavida, #mevoycorriendoalalibreriaconlacabezamojada …

Yo, sin embargo, me digo para mi misma con cara de tonta -‘Este libro, de entrada no es para mí’- porque en realidad no conozco a nadie que haya ido a Paris últimamente; así, sin más. De hecho no solo no conozco a nadie que haya ido a París últimamente, sino que además no conozco a nadie que vaya a hacerlo en los próximos días. Pero no os preocupéis que, según Eugenia Silva, también podemos seguir siendo felices si hacemos que la elección del vestuario por las mañanas sea algo divertido, si decidamos lo que decidamos seamos nosotras mismas o si entendemos que a partir de los pequeños momentos construiremos la vida. Genial, Silva. Hoy, sin duda, tendremos un día más tranquilo teniendo estas cosas en cuenta…

Pero claro, como la curiosidad mató al gato, sigo ojeando el libro y fin, ha terminado. Vuelvo a hacer el repaso de atrás para adelante y fin… también se ha terminado sin que haya mencionado un tema que nos preocupa a todas las mujeres para las que va dirigida esta obra: los piojos de nuestros hijos. Así, tal como suena. P i o j o s.

Silva, pronuncia conmigo: p i o j o s…

Echo de menos en ese libro de soluciones para mujeres de hoy en día un capítulo que se titule: ¿Qué hacemos con los piojos? No está. Debe ser que el tipo de mujeres para el que va dirigido este libro viven el problema como otros tantos, en silencio. Pero yo no, así es que yo le preguntaría a la modelo que ahora escribe y haciendo ya míos sus consejos vitales si es que acaso, ¿decidamos el fungicida que decidamos tenemos que ser nosotras mismas? ¿El pequeño momento, liendrera en mano, formará parte de esa gran vida que construimos a diario?

No creo que ninguna de mis chicas AntonioMeQuiere esté a estas alturas de post con la boca desencajada como lo están las princesas de ese reino de Silva que niegan que sus hijos hayan tenido bichitos de esa índole. Pero hoy, viernes, os diré algo: no solo sus hijos han tenido e incluso algunos tienen, sino que ellas -las que están retocándose las mechas californianas- también.

No estamos solas en ésto. La única diferencia es que nosotras reconocemos que ser princesas en el reino AntonioMeQuiere no es fácil y que caemos agotadas por las noches. Hacer números para llegar a fin de mes como último pensamiento antes de dormir y el primero de la mañana, ir estupendas con prendas de fondo de armario, limpiar con el trapo de cocina húmedo las manchas de galletas en nuestros jerseys porque tenemos siempre prisa y no disponer de humor para ponernos camisones de seda y encajes por las noches, previa foto para Instagram, forma parte de nuestro mundo.

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Para mis princesas valientes #felizviernes

Un mundo en el que no hay viajes a Paris, en el que sí que hay huesos de chirimoya en los tarros de colonia infantiles… pero en el que nos sobran momentos de verdad, de esos que sí que construyen verdaderas vidas de heroínas que yo tanto admiro y para las que escribo. Desde aquí un beso enorme a todas esas pequeñas valientes, que cada día sois más, y os doy las gracias de todo corazón por esos montones de correos cariñosos que me mandáis a diario.

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