Creer en los astros o liarnos a patadas con ellos…

 

Dicen que no declaran el enamoramiento como enfermedad mental, porque no habría sitios suficientes para encerrarnos a todos!

Dicen que no declaran el enamoramiento como enfermedad mental, porque no habría sitios suficientes para encerrarnos a todos!

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué consultar lo que dicen los astros genera tanta curiosidad en general, y mirar las compatibilidades entre signos cuando conoces a alguien que te atrae en particular?

Pues yo es lo que me he estado preguntando todo el día y, por supuesto, no seré quien tenga la respuesta más rigurosa. Aún menos después de googlear el asunto para hallar cosas aún más inquietantes: ¿Para que sirve el tarot del amor? Hanna, vidente de Wengo, Rosa también vidente del mismo sitio… no se donde esta Wengo y creo que mejor no quiero saberlo no vaya a ser que mañana me encuentre en la red a Paula, vidente de Wengo. ¿Dónde narices o qué será eso?

En fin, volviendo al espinoso asunto que hoy nos ocupa he hecho un trabajo de investigación profunda, científica y con una base argumental importante tomando como punto de partida que yo soy Escorpio. Bien, para que mi estudio tuviera el más mínimo sentido he escogido al azar entre los horóscopos que existen a Géminis… Como mi imaginación no tiene fronteras y ya que estaba con las manos en la masa en esto de inventar, pues me he entretenido un ratito en ponerle físico imaginario a ese Géminis inventado. Como es normal, pues he sido generosa y le he puesto unas manos maravillosas, de dedos largos y piel cuidada, ojos del color de la miel, una sonrisa contagiosa, un lunar por aquí, otro por allá…

Qué sí…, que tenéis razón…, que al grano. Qué…, ¡coño! ¡¿Será posible que de todos los horóscopos este es el que menos compatibilidad tiene con el mío?! Encima como esto es una investigación como Dios manda no puedo hacer trampas y cambiarme a un Aries, por ejemplo, a estas alturas de post, así es que con ojos de incredulidad leo que no tenemos nada qué hacer, pero nada de nada. Que fatal. Que a mi me parece un inmaduro (¿cómo es posible? Si a estas alturas de estudio estoy loca por mi Géminis…) Que yo le parezco a él un tostón de tía por la profundidad de mis pensamientos, que soy celosa, posesiva, que él necesita libertad… En definitiva, para salir corriendo en sentido contrario, mientras yo espero que mi Géminis inventado no tenga ni un segundo o la más mínima inquietud en su defecto por estos asuntos tan preocupantes.

1

Y cuando ya creo que está todo perdido y me solidarizo con todas aquellas personas que un día miraron sus compatibilidades cuando conocieron a alguien con la esperanza de leer: ES TU CHIC@ con mayúsculas, y en lugar de eso los astros los pusieron a parir, et voilá: resulta que para nuestra suerte ni siquiera somos los horóscopos que creemos ser, después de que se descubriera un decimotercer  signo zodiacal. Claro, lo que tampoco significa que en nuestras nuevas posiciones tuviéramos mejores augurios que en los que estamos. Eso sí: no sabemos si los augurios serían más optimistas, pero al menos tendríamos una nueva oportunidad que es de lo que se trata, ¿no? (El lado positivo de las cosas a modo de religión).

Dicho ésto y dando las gracias a los que hayan llegado hasta esta altura de post dos cosas tengo claras: la afirmación de Elsa Punsset que dice que no se declara el enamoramiento enfermedad mental porque no habría sitios suficientes donde encerrarnos a todos, así como que ante una reacción química entre dos personas -llamada como mejor os guste- no creo que haya cuadraturas astrales que impidan lo que no se puede evitar, sea cual sea luego el final.

Conclusión: ¿creer en los astros o liarnos a patadas con ellos? Decidido, con todo el dolor de mi corazón,  lo segundo sin dudarlo ni un instante. Feliz jueves;))

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario