No hay quien nos entienda, pero sí sabemos lo que queremos: un Hermés

 

By Paula Puerta

By Paula Puerta

Yo no sé cuántas veces habréis escuchado vosotras ese ‘a las mujeres no hay quien nos entienda’, pero que es una mentira de las más grandes que se han inventado los hombres a lo largo de la Historia de la humanidad, no me cabe la menor duda. Quizás lo dicen por puro desconocimiento o simplemente porque en realidad las mujeres somos, junto con el Triángulo de las Bermudas, el misterio más difícil de descifrar para la mente masculina.

Hoy, que me he levantado sumamente generosa y entregada a mis lectores masculinos que, curiosamente son mayoría, me he dispuesto a desterrar esa afirmación con un dato en la mano. ¡A las mujeres sí hay quien nos entienda señores!: Nos entienden el 54,3% de la población mundial; es decir, el número exacto de mujeres que hay en el mundo además de mí. Pero no sólo eso, nos entienden también Karl Lagerfeld, Valentino, John Galliano, Domenico Dolce y Stefano Gabbana, Giorgio Armani, Jean Paul Gaultier, Tom Ford y Oscar de la Renta, entre otros a los que hay que sumar a Juan Roig -que en un alarde de entendimiento femenino inventó la cebolla, los pimientos y los ajos cortados y congelados, evitándonos muchas lágrimas-, así como a Amancio Ortega, el precursor de esa filosofía que centra su pilar ideológico en que ninguna mujer se quede sin la prenda más trendy del momento por falta de recursos, plenamente consciente de que las pijas venidas a menos suman adeptas en una pandemia injusta sin precedentes.

Pues bien, dicho ésto y después de haber puesto fin a esta afirmación masculina, reiterativa e injusta, en otro alarde de generosidad os desvelaré un secreto que os vendrá fenomenal de cara a ese objetivo de traspasar las fronteras de la infranqueable -según vosotros- mentes femeninas: a las mujeres nos gusta llevar los datos que os acabo de facilitar en una mano y un Hermés en la otra.

¿Y qué es un Hermés? Se preguntarán algunos… pues nada más y nada menos que eso: un Hermés. Son cosas que no se explican como cuando decimos que soñamos con unos Manolos. Son cosas que tenéis que saber sin más. Cosas como cuando decimos que no nos apetece mandando un mensaje cifrado y secreto que dice en realidad: no nos apetece pero queremos que insistáis hasta el infinito con el fin de seguir negándonos hasta el más allá.

Esto es un Hermés... la bici no, lo que cuelga del manillar!!!!

Esto es un Hermés… la bici no, lo que cuelga del manillar!!!!

¿Tan difícil es? Yo lo veo fácil y sencillo. Queremos un Hermés, que no sea falso por favor, queremos que nos lleven a cenar y que nos retiren la silla, queremos el control, el dominio, el poder y según mi cercano colaborador (que se llama Manolo y al que ya le gustaría ser el del sueño), también queremos todo lo que brille, que seáis cercanos y a la vez  distantes -viviendo en constante un constante equilibrio- sin caer en la pesadez o en el machismo, sin pillarnos los dedos de una mano cuando nos abrís la puerta y que nos contestéis inmediatamente a nuestros whatssaps -que siempre son urgentes y prioritarios-; y no queremos bajo ningún concepto que nadie haga referencia a esas bolsas de trozos de cebollas congeladas de las que antes hablábamos, porque lo consideraríamos machista, queremos hombres sensibles, buenos y un poco canallas… ¿Sigo? Mejor resumo:

Qué no hacer:

Creer a Rosetta Forner cuando dice que hacer feliz a una mujer es imposible

Leerse bajo ningún concepto su libro, donde nos llama a las princesas ‘bellas durmientes de diadema floja’

No hacer referencia jamás de los jamases a una presunta enajenación mental

Dejar de ser pluscuamperfecto

No creer en serio que nos gusta Grey

Combinar el azul con el negro

Decir una cosa cuando exactamente queremos escuchar otra

No seguir leyendo mi blog…

Qué hacer:

No hacer nada a veces

Hacer todo en otras

Regalarnos un Hermés aunque no sepáis lo que es

Escucharnos

Besarnos

Entendernos

Decirnos que estamos perfectas aunque no sea cierto

No decir mentiras, salvo las piadosas que se ciñen al reglón de arriba

Combinar el vichy en tonos celestes con corbatas marinas y rojas

Usar zapatos de ante marrón con cinturón a juego

y echaros mucho perfume, por favor

Por cierto, mi Hermés lo quiero negro…

                                                                                    o tal vez es rojo el que quiero

                                                                                                                                                    … quizás de serpiente… puedo pensarlo??

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