El buen gusto no está unido al dinero, ¿ponemos la mesa? Abstenerse los horteras

 

la foto(29)Una de las cosas que más llaman mi atención son las mesas dispuestas para comer. Creo que tanto los manteles como las vajillas y otros detalles pueden convertirse en los mejores chivatos de los anfitriones. Aún en mi retina el vidoblog de Carmen Lomana explicando las claves de qué hacer a la hora de organizar una comida o cena en casa.

 

Yo habría llamado el video ‘pijas que nos enseñan a poner la mesa’ a pesar del rictus facial que les permite pronunciar la palabra muletón (el tejido que se pone bajo los manteles para evitar filtraciones en el caso de que haya derrames en la comida) en un perfecto francés que alarga la palabra hasta ese magnífico ‘muletonggg’. Palabra que designa, como he dicho antes, a un tejido que según Lomana está terminante prohibido al igual que invitar a los comensales por teléfono o por correo. Dos asuntos que nos llevaría de cabeza al infierno. Es decir, según Lomana, habremos de mandar tarjetas perfectamente manuscritas a nuestros invitados y no pensar demasiado en qué ocurrirá con la madera de la mesa en el que caso de que se derrame algún tipo de líquido en el transcurso de la misma. ¿Nos vamos al infierno de la vulgaridad? Vamos…

 

Isabel Preysler, Nati Abascal ya intentaron enseñarnos a poner las mesa con buen gusto antes que la última incorporación a esa España que se ha desmoronado en parte por personas que pretenden ser lo que no son.

 

 

Como parto de la base que mis lectoras y lectores son lo que son y no otra cosa, es decir auténticos, os enseño imágenes preciosas de mesas de diferentes estilos. La idea es poder luego adaptar esos detalles a lo que tenemos en casa. Yo, gracias a mi madre, tengo ventaja al disponer de varias vajillas antiguas, siendo mi favorita la que le regaló mi abuela hace más de cuarenta años para el ajuar de su boda: una vajilla de Limoge de porcelana blanca y delicadas flores en rosa. Os animo a que utilicéis a diario lo que muchas veces se reserva para ocasiones especiales. (Mamá deja de poner esa cara que eres tú la que siempre dices eso de que hay que disfrutar la vida, que para eso son dos dias!!)

 

 

1El buen gusto está claro que nada tiene que ver con el dinero y sino vayan a Ikea y verán que vajillas tan bonitas que hay por poco dinero, dejando la posibilidad abierta -como no- a combinar platos de diferentes vajillas dando un toque bucólico al asunto de las mesas. Un asunto que se redondea con los manteles. Yo no prohibiré el muletongg (con dos g y no con tres gracias a que aún no me he apuntado al botox), pero lo que si me parecerá siempre de un mal gusto que lleva a la inapetencia es el hule y el uso de platos de plástico; llevándome ésto último y mentalmente a una comida a la que me invitaron en la que su anfitriona estaba terminando de cocinar con tacones de aguja, provocando un pellizco en mi estómago cuando tras esa imagen solo podía pensar en los pequeños boquetitos que la susodicha estaba dejando en la tarima.

 

 

Su extrema mala educación, la thermomix a toda máquina, el paseo por la casa recién construida para alarde de ‘taco’ mientras ella, con una mano en la masa del bizcocho y los ojos en mi nuca, observaba de reojo mi previsible reacción de sorpresa ante tal alarde arquitectónico, no fue nada en comparación al momento en que tal despliegue de medios terminó entre hules y platos de plástico.

 

Dicho ésto aprovecho mi querida Sonia, además de hacerte saber lo mal que me caes con esa actitud de perfección superlatina, que espero que hoy leas este post hasta el final. Un post que te vendrá muy bien para saber que para el uso del ‘usar y tirar’ deberías ser de este tipo de personas adorables y humildes que hacen que un platito de plástico pueda parecer la mejor de las lozas de este mundo; caso que no es el tuyo.

Por cierto y por si no lo sabes incluyo definición de hortera: Se aplica a la persona que pretende ser elegante pero en realidad es vulgar, ordinaria y tiene mal gusto, especialmente en el modo de vestir.

 

 

4Y para tí, que eres tan sumamente divina y única, una idea para terminar: hacerle puntas de crochet a los manteles o bien hacer como mi amigo Rafa: usar kikoys kenianos a modo de manteles. Como es otoño yo me apunto a comprar telas de flores de algodón, a las que sólo habrá que hacerle los dobladillos y tejerles unas puntas de crochet en diversos colores.

 

 

Las claves:

 

-Empieza por un buen centro de mesa, flores, velas y otros detalles que, aunque se retiren al servir otros platos, le darán un toque personal y realzaran lo que vayas a servir a continuación.

 

-Evita que haya malos olores o un olor excesivo a comida en el comedor. Las velas aromáticas pueden ayudar mucho.

 

-A ser posible, ayudarse de algún tipo de espacio auxiliar para disponer de lo que vayamos a necesitar durante la cena: vino, platos, utensilios para servir, etc.

 

-En cuanto a las copas, no es recomendable que haya más de cuatro. Dependiendo del espacio se pueden poner en línea o en triángulo. Se ponen en orden en que se van a consumir los vinos y demás bebidas, empezando por la derecha

 

-Ten preparados todos lo cubiertos que son necesarios para el tipo de comida que has preparado. Recuerda que como mínimo debes diferenciar entre los cuchillos para la carne y los cuchillos para el pescado, y lo mismo ocurre con los tenedores.

 

-Las flores deben estar en la mesa de una manera elegante y discreta, es importante que no impidan la visibilidad de los comensales entre sí. Esto es importante y crucial en el caso de que haya un superguapo en la mesa, yo querré verlo sin impedimento ¿Vosotros?

 

-Una vez que empiece el servicio de los platos los elementos decorativos no deben molestar, si es necesario retírelos. Utilice fuentes y platos realmente bonitos. Hoy los hay de formas elegantes y originales, más allá de los convencionales de toda la vida. Monte platos bonitos. No llene las fuentes y platos en demasía. Son elegantes fuentes y platos grandes, incluso para preparaciones poco abundantes. Aprovecha el espectáculo del color, de tus platos, adórnalos creativamente.

 

 

Hoy, mamá, te doy las gracias por ser como eres y por abanderar esa elegancia innata que hace que estar en casa pueda llegar a ser lo más grato del mundo y por hacer de lo pequeño lo más divertido. Gracias mami por enseñarme que el buen gusto no tiene nada que ver con el dinero y por supuesto por enseñarme a hacer crochet. Voy a tunear tus mantelerías!! ;)) 2

 

 

 

 

 

 

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