¿Y si me dijeran recorre el mundo conmigo?

¿Quién se atreve a decir que no?La moda esta en la calle y por ende la creatividad en todas sus facetas, también; no está como es obvio en una calle cualquiera, está -la creatividad- en muchas calles… en millones y millones de rincones que, con toda probabilidad, yo no veré. Aspiro a ver muchos de ellos, pero haciendo cuentas no existe el tiempo suficiente para recorrer tantos rincones que existen en este planeta.

¿Y si me dijeran recorre el mundo conmigo? ¿Y si yo os dijera recorred el mundo conmigo? ¿Cuál sería el primer destino que me gustaría enseñaros? Complicada elección, eh!!

No obstante y como se trata de imaginar, creo que si vuestra respuesta fuera un sí os llevaría a la Isla griega de Santorini, una de las islas volcánicas de las Cícladas al sur del territorio continental griego y que flota sobre el mar Egeo.

Será que me resisto a dejar ir el verano o será que soñar es algo muy sencillo para mí, que si pudiera cerrar los ojos y aparecer en estos momentos en otro lugar del mundo, sería exactamente en esta isla de acantilados y casas blancas con cierres de madera zul. Si pudiera seguir soñando, el lugar elegido para disfrutar de uno de los más bellos enclaves del mundo sería el hotel de diseño isleño llamado Mystique: un inquietante nombre para dieciocho habitaciones cuya arquitectura se fusiona de una manera perfecta tanto con la orografía del terreno como el propio espíritu insular.

La piscina parece caer al mismo Mar EgeoReinando sobre una ladera de Oía, una piscina infinita que parece caer sobre el mismo Egeo y las habitaciones -cuya decoración es obra de  Frank Leferbvre- demuestran que Mystique basa su diseño en la propia naturaleza del lugar, que mira de frente al volcán, terminando por ofrecer una imagen en total armonía con la arquitectura más tradicional de la zona.

Dicho ésto, ¿acaso alguien se atreve a no querer soñar conmigo y a viajar por el planeta?

El diseño arquitectónico del hotel, en perfecta armonía con la propia naturaleza y orografía de la zona

Azules, en distintas tonalidades, y los siempre blancos de las islas griegas, un lujo para los sentidos

La decoración de las habitaciones incorpora los materiales naturales de la zona; un ejemplo, las maderas utilizadas

Uno de sus mayores valores son las vistas desde una de las laderas de Oía

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